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En el Valle, con la fiesta se olvidan las penas

Por Jesús Aguado

“Como la flor a la caña, vuelve la fiesta al Valle”, reza uno de los versos del poema especialmente escrito por Guillermo Velázquez de los Leones de la Sierra para el Valle del Maíz, el barrio más “barrio” y uno de los más importantes de San Miguel.

El último fin de semana de mayo, del viernes 29 al lunes 1 de junio, las mojigangas regresarán delirantes a su ritual anual donde no falta el güiri güiri y donde hay mezcal; en este festejo tiempo y espacio se besan y mientras “haya fiesta se olvidan las penas”.

La fiesta ritual comienza desde nueve días antes en el Valle, tiempo durante el cual, los danzantes y el barrio en general sostienen rituales para pedir permiso a Dios para iniciar la fiesta; así mismo se pide a los cuatro vientos que la celebración se desarrolle sin incidentes; se pide agua y buen temporal.

Dicen los que no saben, que el barrio del Valle del Maíz es “el barrio bravo” de San Miguel, sin embargo los habitantes de éste dicen lo contrario, aunque advierten en broma:  “amarren sus gallinas, porque nuestros gallos andan sueltos”.

Lo que sí es cierto, es que el Valle del Maíz era un lugar fértil en el que el agua fluía de las montañas; y con yuntas, previo a mayo, los habitantes labraban la tierra porque sabían que al llegar la festividad de la Santa Cruz la lluvia correría junto con la pirotecnia, el colorido de los trajes de los danzantes, locos y mojigangas; la diversión y el mezcal. Hoy ya no hay maizales, ni agua en manantiales, pero sí hay gente que ama, conserva y defiende sus tradiciones.

La fundación del Valle del Maíz es tan vieja como la Villa de San Miguel el Grande; todos los trabajadores—otomíes y chichimecas en su mayoría—al servicio de los españoles vivían en esa área y encontraron en la Santa Cruz la forma de reunirse después de un año de trabajo intenso en las haciendas de los “patrones”. El tradicionalista, ícono en este lugar, Dr. Leopoldo Estrada, cuenta que los habitantes de ese lugar no se veían en todo el año pero durante la festividad a la Santa Cruz encontraban el escaparate para hacerlo. Los documentos que los residentes del Valle tienen en su poder indican que ya en 1802 existía una pequeña capilla en la que desde 1902 se “estrenó” la actual Santa Cruz de piedra que se venera año con año; a través de ella, y con bailes combinados con rituales ancestrales, los lugareños ascendían por la escalera al cielo.

Inicio y fin de un ciclo

La gente del Valle está lista para morir, y como contaba don José Centeno (QEPD), la festividad del Valle marca el fin e inicio de un ciclo: “el lunes en que concluye la celebración, todos mueren al ir a dormir después del coloquio, sin embargo el despertar representa para ellos una resurrección y se preparan para un año nuevo lleno de esperanzas”.

Aunque se piden a Dios nueve permisos para llevar a cabo la festividad; uno de los principales es el que se solicita el viernes—este año el 29 de mayo por la noche. Ese día, comienzan a llegar peregrinaciones de todas partes de San Miguel, con las ánimas; una banda se da cita fuera de la iglesia a las 6pm para cantar “Las tardecitas”. La gente del lugar comienza a reunirse para llevar a cabo la procesión denominada El Ensaye Real. La peregrinación es punteada por la Santa Cruz peregrina—un madero que visita las comunidades de San Miguel—y es seguida por música, danzas, locos y devotos. Esta peregrinación visita la Santa Cruz que se encuentra frente al hotel Misión del Molino. Baja por Salida a Querétaro y hace una parada en la Santa Cruz que está frente al Callejón del Valle. Continúa hasta el Mirador y sube hacia la iglesia del Valle. En el trayecto, se van recogiendo flores, pólvora, limosna y artículos que los vecinos entregan para la festividad.

Posterior al ensaye real, en las casas se comienzan a tejer los xúchiles, que son grandes estructuras de madera decoradas con hojas de cucharilla traídas del cerro de los Picachos. Mientras que un ritual de velación se realiza en la iglesia durante toda la noche. A las 4am aproximadamente, ya del sábado, los xúchiles son presentados afuera de los domicilios como una ofrenda a Dios. A las 5:30am se reparte atole, tamales y comienza la alborada una hora más tarde.

Palo encebado y guerritas

El palo encebado se instala desde temprana hora el sábado. Consiste en un poste de unos cinco metros de altura que en la parte más alta, en un rectángulo de madera y contiene fruta, bebidas, artículos electrónicos, refrescos e incluso electrodomésticos. Las personas que quieran alcanzar los objetos tiene que montar hasta la cima, pero primero se las tendrán que ingeniar para lidiar con el cebo y contar las veces que resbalará antes de dejar el poste limpio y terminar cansado para que después llegue otro “más listo” y se lleve el premio. Es un espectáculo y una tradición.

En el Valle, hace unos 60 años, aún existían yuntas para labrar la tierra, sin embargo, con los cambios de usos de suelo y la construcción del libramiento, poco a poco la gente fue dejando esa actividad milenaria. Cuando llegaba la fiesta, las yuntas se llevaban a misa donde eran bendecidas por los sacerdotes. Esas yuntas, cargaban en sus cuellos sendas ofrendas—cuelgas de frutas—para la fiesta. Después eran llevadas a la iglesia, sin embargo, “soldados”—que representaban a los españoles—bajaban del cerro y robaban las ofrendas. El hurto causaba el enojo de los nativos que los seguían para capturarlos. Así eran “las guerritas”, que representan la conquista de los españoles a los nativos. Éstas ocurren el sábado—30 de mayo—a las 5pm a un lado de la Plaza Real del Conde, en donde llega la Santa Cruz en procesión seguida por danzas, demonios, locos e “indios chichimecas” y soldados que se enfrentarán. Después de una explosión estridente, comienza la batalla, que concluye con ganadores y perdedores. La fiesta continúa en el valle.

Entre parandes y marotas

El domingo la fiesta continúa temprano en el barrio, y en la salida a Querétaro se comienzan a reunir los locos, danzas y carros alegóricos que participarán en el desfile. Este evento inicia con “la Tarasca”, un demonio, y es seguido por las mojigangas, que a decir del Dr. Estrada, son quienes limpian el camino por el que pasará la Santa Cruz. Las mojigangas son seguidas por la Santa Cruz, carros alegóricos, danzas y locos. Uno de los cuadros de locos más populares del Valle se refiere a las marotas. Son hombres que se visten de mujer. En el pasado, los que recuerdan cuentan que no usaban máscara, sino que con hojas de papel de china se ponían rubor y además usaban faldas largas y entalladas. Anteriormente, estas “mujeres” bailaban con hombres en la fiesta—los que bailaban con ellas tenían que entregar diezmo para la iglesia. Otros las raptaban a caballo. Ahora es mera diversión.

Este desfile sale el domingo 31 de mayo de la salida a Querétaro a las 12pm, recorre la calle de San Francisco, Plaza Principal, Portal Allende, Correo y regresa al Valle por la salida a Querétaro.

Por la tarde, a las 5pm, de diversas comunidades comienzan a llegar otras ofrendas denominadas “parandes”, que no son otra cosa más que estructuras rectangulares, adornadas con flores de papel de china; en ellos se colocan panes gigantes, botellas de vino, frutas y otros artículos. Esas ofrendas son entregadas a quienes deseen llevarlas a casa, con el compromiso de dejar limosna a la iglesia y de regresarlo el próximo año, con exactamente la misma cantidad de artículos o más, “pero no menos”.

Ese día a las 7:30pm comienza el coloquio El Tesoro Escondido que terminará hasta el día siguiente a las 7:30am. Es una obra de teatro que cuenta la historia del nacimiento de Jesús y las tretas que el demonio urde para evitar que los pastores lleguen a adorar al niño Dios, así concluye el ciclo y comienza uno nuevo que culminará en mayo del año siguiente.

El programa cultural; Los leones de la Sierra

El programa cultural incluye danzas de todo tipo, música y bailes modernos. Entre los grupos musicales que participan para están Los Leones de la Sierra, que desde hace 25 años llegaron al Valle para quedarse. La llegada de esta agrupación se debe a “una travesura” de don Polo Estrada (como él la llama) debido a que con la agrupación ha viajado por varios países—los leones con su música y el Dr. Estrada con sus mojigangas. Los Leones presentan la música arribeña de la sierra con violín, guitarra y batería. Es una agrupación que improvisa sus versos en el momento y que habla principalmente de los problemas económicos, políticos y sociales que enfrenta la nación. Este año; la agrupación se presentará el miércoles 27 de mayo desde las 9pm, “hasta que el cuerpo aguante” comenta el Dr. Estrada. Previo a la presentación de los Leones, a las 8pm la música correrá a cargo de un trío de mujeres con música similar—aunque no improvisada—denominado Las Palomitas Serranas.

 

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