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Mamás de doble tiempo

Por Jesús Aguado

¡A toda madre! Es una expresión común entre gente de todas las edades en México; es una frase que transmite emoción y cariño respecto a un acontecimiento importante. La madre es el pilar de la familia y a ella se le respeta, por eso no es casualidad que el 10 de mayo de cada año las compras en México se comparen (según la PROFECO) a las que se realizan durante navidad.

En el país, los regalos más comunes para las mamás en su día son las flores; y tanto fiestas como eventos especiales se preparan con tiempo para homenajear a “la reina del hogar”.

En la actualidad se puede observar a la mamá mexicana como alguien que a parte de ser responsable de su casa también trabaja para aportar a la economía del hogar.

Aquí presentamos la historia de algunas mamás que decidieron compartir su amor, experiencia y tiempo para trabajar formando a los hijos de otras mamás que como ellas, también son trabajadoras.

Mamás doblemente mamás

Una guardería local alberga alrededor de 300 niños. Estos niños son recibidos desde los 40 días y la mayoría se queda ahí hasta que han concluido su educación preescolar. Esos 300 niños, que son hijos de mamás trabajadoras son alimentados, educados y cuidados, por sus segundas mamás, las educadoras. Atención entrevistó a tres de ellas, quienes además también tienen hijos, los que las convierte en mamás de doble tiempo.

Ana María Bárcenas

Tiene 42 años, tres hijos de 24, 22 y 17 años. Ha trabajado quince años en la estancia infantil. Cuando llegó al lugar a solicitar empleo le preguntaron: ¿cómo va a trabajar aquí si trae a su bebé en brazos? Sin embargo, ella necesitaba trabajar y buscó quien le cuidara al niño. “Pedí espacio para tenerlo aquí en la guardería, pero como siempre hay listas de espera, cuando me dieron el espacio él ya iba en la primaria” dice. La mamá ausente/presente, cuenta que tuvo que organizarse en las tareas de la casa y lo único que no le gusta es que se ha perdido los festivales de sus hijos el Día de las Madres y las reuniones que han sido cubiertas por su esposo. “Una vez fui a la escuela y me preguntaron si era yo la mamá de Dany—es que pensamos que no tenía mamá—me dijeron”.

Bárcenas, quien actualmente tiene bajo su cuidado a más de 30 niños dice que le gusta mucho su trabajo y le deja muchas satisfacciones profesionales. “Ahora la vida pide a gritos que los dos padres trabajen y traen a los niños aquí y cubrimos el rol de las mamás que trabajan. Derramas todo el amor con ellos y en tu casa das poquito. Pero me gusta” dijo la educadora. Y si no fuera suficiente, indica que los niños se adueñan de ella, en ocasiones quiere decir “soy la mamá” pero sabe que eso no es posible. Como madre de medio tiempo, la mejor satisfacción es que los niños que ya se han ido la siguen visitando y queriendo mucho.

Leticia Galván  Reyes

Tiene 46 años y dos hijos de 24 y 23 años. Ha laborado por quince años en la guardería, sin embargo anteriormente trabajó para un programa que se enfocaba en rescatar niños en situaciones de calle para que asistieran a la escuela. El mundo en el que vivían dijo; era de violencia, drogas y familias disfuncionales; incluso tuvo que enfrentar agresiones porque su amor de madre y su profesionalismo le decían que tenía que hacer algo por esos infantes.

Como muchas mamás, Galván tuvo que renunciar a sus hijos por mucho tiempo, ya que debido a que tenía dos trabajos sólo los veía un par de horas. “Aunque siempre les enseñé el camino del bien y son hijos amorosos, respetuosos y solidarios. En ocasiones vienen por mí aquí a la guardería, me quieren mucho”. Además, Galván tuvo que hacer el rol de papá.

“Aquí atiendo a niños que se encariñan conmigo. Las mamás incluso dicen que me quieren más a mí que a ellas y me hace sentir bien pero también incómoda”. La hipótesis de Galván es que es porque “uno los quiere y los va formando; no les pegamos, no les gritamos, pero sí les hablamos y explicamos sobre lo que es correcto e incorrecto. Los enseñamos a comer, a ir al baño, a lavarse sus manos. Las mamás incluso dicen que se desesperan cuando los niños no quieren comer” remarca Galván y asegura que en la casa a veces los niños no quieren comer y las mamás le piden consejos porque se desesperan; y cuestiona “¿Cómo es posible que se desesperen con un par de hijos? Aquí tengo cuarenta y todos son muy educados. Mis hijos me dicen que tengo mucha paciencia y aunque soy enojona mis hijos me dicen que con los niños no lo soy”.

Hay algunas situaciones que como “mamá de medio tiempo en la guardería” molesta un poco a Galván y eso es que “uno le presta los niños a los papás (bromea)” y cuando se los devuelven van golpeados porque se cayeron o tuvieron un accidente “¿Cómo es posible?”; pero eso sí, le da consejos a los papás que lo solicitan para que los niños sigan teniendo buenos hábitos y disciplina en casa “les digo las cosas, pero los niños no les hacen caso porque ellos usan los castigos condicionados y nosotras no hacemos eso”.

Maleni Rodríguez

Tiene 22 años y está en espera de un bebé. Actualmente atiende a niños de dos a tres años. Desde pequeña, Maleni siempre disfrutó cuidar de otros niños, incluso cuidaba bebés en su tiempo libre y además fue trabajadora social; luego le llamó la atención irse a la guardería. “A mis niños les enseño lo básico para que puedan ingresar al preescolar: los colores, las partes de su cuerpo, la comida, limpieza; además los entrenamos para que dejen ya el pañal y el biberón”. Rodríguez se siente parte de los niños; platica con ellos y los hace reir, la siguen mucho “son muy cariñosos y chillones” le besan su panza y le dan la fuerza necesaria para continuar cada día. Aunque algunos niños le dicen mamá ella es clara para que le digan maestra o Maleni.

 

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