Ayotzinapa y San Miguel, solidaridad en contra de la impunidad, corrupción y represión

Por Tania Noriz y Jesús Aguado

Después de los violentos acontecimientos ocurridos el 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, diferentes versiones, oficiales y extraoficiales se contraponen unas a otras dejando ver entre otras cosas el desacuerdo que existe entre la sociedad civil y el gobierno, quien por un lado culpa al crimen organizado de este cruento hecho, y que por otro, los padres de los 43 estudiantes e investigaciones periodísticas se han encargado de desmentir. Mientras tanto ha surgido varios movimientos sociales y culturales que apoyan a los normalistas en su lucha y tragedia y que a través de manifestaciones artísticas se enfrentan a la violencia enraizada en México. Estos movimientos han trascendido fronteras, en el país y en el mundo, demostrando que Ayotzinapa vive y que México no está del todo está muerto, como muchos quisieran creer.

Ayotzinapa SMA, creando comunidad

San Miguel de Allende se encuentra a 663 kilómetros lejos de la tragedia en Guerrero, sin embargo, Ayotzinapa SMA, se ha encargado de unirlos. Este grupo, cerrado, creado en la red social Facebook, ha congregado, a un grupo de 621 miembros sanmiguelenses incluidos los actores Jesusa Rodríguez y Damián Alcázar, preocupados e indignados con la situación actual de impunidad, corrupción y represión por parte del gobierno en general hacia el pueblo de México. A raíz de las marchas ocurridas en el Distrito Federal es que los miembros de Ayotzinapa SMA se empezaron a organizar para manifestar de manera pacífica su apoyo y solidaridad no solo con los estudiantes de Ayotzinapa y sus familias, sino con las familias de todos los desaparecidos políticos.

El grupo exige al gobierno pretende también crear comunidad, no nada más entre sus miembros, sino entre todos residentes de San Miguel, locales y extranjeros. De manera artística y cultural, demandan que el gobierno Haga el trabajo para el cual se le paga. Que su actuar obedezca y priorice los intereses del pueblo mexicano, de donde emana su poder. “Trabajamos sin líderes y dentro del grupo existen 30 personas que se encargan de los proyectos para mostrar a Ayotzinapa como un factor de cambio en beneficio del país”, dijo Michael Vidargas, miembro del grupo base de Ayotzinapa SMA.

Playeras para no olvidar

Gabriela Osorio, miembro de Ayotzinapa SMA, es terapeuta de arte y encargada de la exposición colectiva “Solidaridad y unión, Ayotzinapa, la fuerza de México”. Esta exposición, inaugurada el pasado sábado 17 de enero, en el Charco del Ingenio, muestra un paseíllo de playeras enlutadas que representan a los 43 estudiantes de Guerrero.

La exhibición muestra 50 playeras, 43 simbolizan a los desaparecidos y las otras siete representan cuestiones locales como la violencia y otros problemas sociales en San Miguel, “La ciudad puede tener el título de la mejor ciudad del mundo y puede tener un centro histórico hermoso, pero sus tradiciones están muriendo y los locales, viven a las orillas pues se les da prioridad a los turistas o a los extranjeros que se están apropiando de San Miguel”, dijo Vidargas.

Osorio utiliza playeras, también, como una especie de catarsis colectiva. La playeras fueron realizadas por los mismos miembros de Ayotzinapa SMA y algunos otros de la comunidad sanmiguelense que se quisieron unir a este proyecto artístico de manifestación social.

Una de las playeras lleva una máscara de yeso que representa a Julio César Mondragón, desollado vivo durante el ataque a los estudiantes y tiene una leyenda que dice “Me puedes quitar el rostro, pero jamás el alma”. Otra playera representa a Michoacán, otras a Tlatelolco, Tlatlaya, Acteal y a la guardería ABC.

Para Osorio era importante que el arte estuviera cerca del espectador y no “lejos,” como usualmente tiende a ser, “Cuando caminas entre ellas te encuentras con la realidad, porque muchas veces, como mexicanos, no queremos ver ni enfrentar realidades y en algún momento tendremos que hacerlo”. Con la exhibición, el grupo pretende tocar la realidad violenta del país desde un punto de vista mas amable como es el arte, de manera expresiva y sobre todo pacífica. “Seguiremos con proyectos de inclusión, queremos que la gente participe y exprese de manera artística todo su sentir”, dijo Osorio.

Ayotzinapa, realidad en carne viva

Ayotzinapa es una comunidad rural del estado de Guerrero donde se encuentra la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos. Famosa no sólo por lo ocurrido a 43 de sus estudiantes, sino también porque ahí se formó el guerrillero Lucio Cabañas, esta es una escuela para estudiantes de bajos recursos. La escuela trabaja en base a cuatro ejes: educación, agricultura, cultura y deporte. Así, los estudiantes no solo se preparan a nivel académico, sino que también tienen que aprender modelos económicos y productivos que puedan aplicar en otras comunidades para generar progreso. Este modelo de escuelas rurales, es derivado de las reformas educativas postrevolucionarias en la década de 1920, y es comúnmente asociado con la ideología socialista por lo que ha sido estigmatizado como un semillero de rebeldes, guerrilleros, estudiantes que hacen bloqueos en carreteras, roban autobuses y hacen desmanes en manifestaciones.

“Lo hemos dicho en algunos otros medios. Mucha gente se da cuenta de las realidades sociales cuando les toca en carne propia vivirlas, sin embargo, nosotros como estudiantes de Ayotzinapa, no abrimos los ojos el 26 de septiembre, nosotros abrimos los ojos desde hace mas de ochenta años pues desde entonces sabíamos cómo estaba la sociedad mexicana, sabíamos cuáles eran las tendencias del gobierno, alejarse cada vez mas de la población, a representar intereses ya no del pueblo sino de una clase empresarial, de mafias y compadrazgos en el poder”, dijo en exclusiva para Atención Omar García, sobreviviente del ataque en Iguala.

El 26 de septiembre, los normalistas llegaron al municipio de Iguala, en donde, según la versión oficial de la Procuraduría General de la República, PGR, el presidente municipal José Luis Abarca ordenó su detención, pues temía interrumpieran el informe de actividades de su esposa, María de los Ángeles Pineda, presidenta del DIF municipal. Así, por órdenes de Abarca, la policía municipal atacó a los estudiantes, resultando en la muerte de tres de ellos y tres civiles, para después detener y entregar, también por órdenes de Abarca, a 43 de los estudiantes al cártel Guerreros Unidos.

“Para nosotros los Guerreros Unidos son un sinónimo de un partido político, al igual que en otros estados, los cárteles que laboran en ellos son sinónimo de los partidos políticos en el poder. Para nosotros no hay narco en México porque realmente junto al narco siempre están o diputados, senadores, gobernadores, presidentes municipales, caciques regionales o empresarios, por lo que en este caso, los Guerreros son lo mismo que el gobierno”, expresó García.

A raíz de la desaparición forzada se llevaron a cabo varias marchas en apoyo a los estudiantes para presionar al gobierno y acelerar las investigaciones y dar así con su paradero. Finalmente, el 7 de noviembre, el procurador de la República, Jesús Murillo Karam, informó que los estudiantes fueron calcinados en un basurero en Cocula y después tirados a un río, el Río San Juan. De los restos encontrados sólo se ha identificado a un normalista, Alexander Mora Venancio. “En la afirmación de la PGR hay muchas versiones y muchas inconsistencias. Su versión obedece a un móvil político para dar carpetazo al asunto. No darnos una solución sobre el paradero de nuestros compañeros. Nosotros lo afirmábamos desde la primera vez que fuimos con Enrique Peña Nieto, que si no ha habido ninguna pista hasta este momento sobre en donde están, quiere decir que alguien poderoso, muy experto en desaparición forzada ha perpetrado ese acto aquella noche y no hay nadie mas experto en el país que el propio ejército. Casi todo apunta a que ellos están demasiado involucrados en la desaparición de nuestros compañeros,” dijo García quien también comentó que la versión no oficial, publicada en el número 1989 de la revista Proceso, donde da cuenta de la implicación del ejército y la Policía Federal, es la que mejor se apega a los hechos, “Nosotros vimos lo que pasó aquella noche en Iguala. Sabemos quienes tramaron eso, también sabemos que la Policía Federal estaba en la caseta, en el retén yendo de Chilpancingo a Iguala. Yo estuve ahí, vi a los militares, los escuché, los vi no atender a nuestros compañeros heridos”.

Aunque la PGR ha afirmado que el ejército no estuvo involucrado en los hechos, ahora los familiares de los desaparecidos creen que los normalistas pudieron haber sido cremados en la zona militar de Chilpancingo antes de ser arrojados al basurero y al Río San Juan donde fueron encontrados. Por lo anterior, normalistas y familiares trataron de irrumpir en la base militar de Iguala para buscar a los desaparecidos, pero no tuvieron éxito. Finalmente, Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación, dio acceso los familiares quienes empezarán la búsqueda de los estudiantes en el 27 Batallón de Infantería, en Iguala, en la 35 zona, en Chilpancingo, y en el cuartel general de la Novena Región Militar, en Cumbres de Llano Largo.

“La esperanza es la que nos mueve. Siempre la esperanza de encontrar a nuestros compañeros. Tenemos que obligar a las autoridades a decirnos donde están porque gente del estado participó y ayudó a negarles la libertad a nuestros compañeros. Estamos aferrados a seguir tocando puertas, estrechando alianzas con gente que quiera cambiar el país, que quiera sumarse a este gran movimiento que ha rebasado a los miles de problemas que hay.”

García expresó su preocupación sobre si se les irá a ligar a un partido político, o pensar en ellos como en un caudillo libertador, “Simplemente somos gente dolida, atropellada, que estamos respondiendo a una agresión. No queremos ver a otras familias sufriendo como nosotros y nos duele cuando vemos que otras familias como en Sonora, en Coahuila, en Ciudad Juárez sufren por problemas donde el estado está ahí involucrado como provocador de ese sufrimiento”.

¿Qué va a pasar con el movimiento social generado a raíz de lo ocurrido en Ayotzinapa? Preguntó Atención a García, “Este movimiento va a crecer y la gente va a tener que participar. En algún momento se tendrán que preguntar ¿Cómo puedo ayudar a mi hermano, a mi hermana, a mis paisanos? Ahí se verá la voluntad, disposición y compromiso social. Visiten nuestra escuela, vean lo que hacemos ahí, el dolor de nuestros padres, para que sientan lo que sentimos, escuchen lo que escuchamos, vean lo vemos y puedan ser un reflejo de nuestra lucha en sus tierras, para que puedan ser un espejo”.

 

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