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La Biblioteca, 60 años de ser el punto de encuentro de la comunidad sanmiguelense

Por Jesús Aguado

Los muros del edificio de Insurgentes 25 guardan la historia que comenzó a escribirse hace 60 años, memorias que pueden contar aquellos que asistieron en algún momento a consultar un libro para hacer su tarea, exalumnos de las clases de pintura, música o inglés.

La Biblioteca fue la primera organización sin fines de lucro en la ciudad y tiene el reto de seguir cumpliendo su misión: “proveer, fomentar y mantener actividades educativas y culturales que contribuyan a la formación integral de la comunidad, desde la sociedad civil.”

Las historias que aquí han acontecido son variadas, y se continuarán escribiendo por 20 años más gracias a la extensión de su comodato.

Edificando la historia

El inmueble que actualmente ocupa La Biblioteca fue construido en 1734 como anexo del templo de Santa Ana, que los sacerdotes edificaron como refugio para mujeres solteras, viudas o abandonadas por sus maridos; sin embargo, en 1862 durante la Guerra de Reforma, fue expropiado por la federación y el edificio quedó en ruinas. En este lugar, más tarde operó el rastro municipal, que ahora se encuentra en la Calzada de la Estación. En el lugar también había una taquilla para autobuses La Alteña, que se estacionaban en la calle de Insurgentes.

A inicios de 1950, en la calle de Hospicio, vivía Hellen Wale—canadiense—quien observó que después de las clases regulares los niños no tenían otras actividades que los mantuvieran ocupados; por esa razón decidió invitar a algunos a la sala de su casa, en la que guardaba algunos cuentos de sus nietos y revistas. Poco a poco, y motivados por los amigos, más niños comenzaron a llegar, lo que daría origen a ésta, la primera organización civil de San Miguel de Allende, La Biblioteca.

El espacio ya no era suficiente para albergar a tantos niños, por lo que Wale, con un grupo de expatriados voluntarios rentó una casa adjunta a la suya, en donde incluyeron clases gratuitas de pintura y además vendieron postales para reunir fondos y así pagar la renta del espacio. La venta de postales y otros productos, dio origen al primer proyecto productivo de la institución, La Tienda; un lugar en el que actualmente se puede encontrar lo mismo que artesanías que libros, postales, joyería y hasta boletos para tours.

En 1958, el gobierno federal entregó a la asociación el edificio actual en comodato, en donde de inmediato se acondicionó la sala infantil, la sala juvenil y el área de español. El Bibliotecario Juan Manuel Fajardo—quien ha colaborado 41 años con la Biblioteca—comentó que al inicio, debido a que no había muchos libros en español, los libros tenían traducciones simples escritas con máquina de escribir y estaban pegadas al lado del texto en inglés. En 1993, el entonces gobernador del estado—después presidente de la república, Vicente Fox Quesada entregó a la organización el complejo que ahora alberga el teatro y el café Santa Ana.

Becas que cambian vidas

Sandra Suaste, gerente de La Biblioteca, ha laborado 25 años para la organización y expresa que cuando ella comenzó a colaborar con la asociación únicamente había seis empleados—ahora hay más de 40. Suaste remarcó que hasta la fecha “durante 36 años” se han entregado 8 mil 900 becas. Actualmente, debido a la falta de donaciones sólo se entregan 170 por ciclo escolar, cuando en el pasado se entregaban hasta 280.

Cristina Montes es médico general. Los recuerdos que tiene de la Biblioteca son que era“un lugar tranquilo, lleno de libros maravillosos, un lugar de recreación a donde ella iba a hacer la tarea y a tomar clases de inglés con la maestra Ginger Eads.” El primer libro que Montes leyó fue Los tres mosqueteros, un libro que “no me quería llevar a mi casa, iba a la Biblioteca a leerlo, porque yo ya tenía un lugar especial para ello.” Cristina recibió una beca para iniciar sus estudios de medicina y dice que la Biblioteca le apoyó a realizar su sueño, le ayudó con transporte para hacer examen de admisión, libros e incluso a veces le entregaba dinero para alimentación pues estudió en la Universidad de Guanajuato, en la facultad de medicina en León. Actualmente es médico general en CASA—renta un consultorio—y se encarga del consultorio del CBTis 60.

Laura Flores colabora en la dirección de Servicios Públicos Municipales, realizando las gestiones con instituciones gubernamentales para la mejora y conservación del relleno sanitario, es ingeniera agroindustrial y también recibió una beca de la Biblioteca desde que estaba en bachillerato. El apoyo continuó hasta que terminó su carrera en la Universidad Autónoma de Chapingo.

Damaris Camargo, es una de las nuevas promesas de la Biblioteca; es una jovencita de 16 años que este año fue elegida para una beca. Damaris ha sido un miembro asiduo de esta institución desde hace siete años cuando comenzó a asistir al club de ciencias, después se inscribió a clases de pintura, aunque se visualiza como psicóloga. Camargo no sólo recibe apoyo de la institución sino que ya comparte sus conocimientos con otros niños; en el curso de verano este año, enseñó a los asistentes a esculpir dinosaurios con plastilina; además, las pinturas que hace en el taller de pintura son vendidas los domingos y la mitad del ingreso es para La Biblioteca.

La mesa directiva es bilingüe por primera vez

Rita de Brito, actual presidenta de la mesa directiva, trabajó en los Estados Unidos diseñando programas para que los estudiantes pudieran aprender una segunda lengua con las ciencias como base; decidió abandonar una carrera en ascenso en su país y venir a San Miguel de Allende. Desde su llegada, comenzó a trabajar—voluntariamente—con un club de ciencias que inició en el jardín de una amiga, posteriormente lo hizo en el Charco del Ingenio y ahora en La Biblioteca.

La presidenta indica que la actual mesa directiva es una de las más trabajadoras y está arreglando lo que estaba mal desde hace tiempo en las empresas sociales. Además remarca que la comunicación entre la mesa—que por primera vez es bilingüe—ha mejorado con los colaboradores de la institución y ello ayudará a potencializar las empresas sociales—El Café y Teatro Santa Ana, el periódico Atención, La Tienda, Tour de Casas y Jardines y la Bodega de Sorpresas—y generar el ingreso suficiente para que la organización no tenga que depender de las donaciones—que son muy necesarias—y así no poner en riesgo la misión de la institución.

Empresas sociales

La Biblioteca, desde su inicio, ha sido autosustentable, al inicio con donaciones y posteriormente gracias a las denominadas “actividades sociales,” negocios que generan ingresos para que la organización pueda subsistir.

La Tienda, un pequeño espacio en el que se pueden encontrar desde libros –de artistas locales e internacionales—joyería, artesanía y periódicos como Atención San Miguel y el New York Times.

El Tour de Casas y Jardines, surgido en 1955 y que consiste en visitar varias casas típicas y sobresalientes de la ciudad –prestadas por voluntarios—con el objetivo de admirar la arquitectura y decoración. Este tour, que se realiza cada domingo y en fechas especiales, se ha convertido para los turistas que lo han tomado, en una de las partes más recordadas de su visita a San Miguel.

La Bodega de Sorpresas, es una tienda en la que se ofertan objetos de segunda mano donados a la institución, aquí se puede encontrar lo mismo un vestido de novia que un ventilador o un alhajero. Es operado por damas mexicanas voluntarias y se realiza cada jueves de 10am a 1pm. En este mismo día hay una venta de libros usados.

El teatro Santa Ana, con capacidad para 85 personas, fue inaugurado en 1999 y se ha convertido en uno de los principales recintos para eventos. El uso es gratuito si el evento también lo es, si el espectáculo a realizar es lucrativo, la compañía debe entregar el 30 por ciento de las utilidades a La Biblioteca; así mismo, cuenta con el café Santa Ana que ofrece comida de calidad a precios razonables.

La Biblioteca, inició con 12,000 libros, 800 usuarios y unos 30 visitantes diarios, actualmente cuenta con 60,000 libros en inglés, francés y español, 2500 usuarios y 400 visitantes diarios. Su volumen de contenido editorial la convierte en una de las bibliotecas más grandes de Latinoamérica.

El periódico Atención apareció por primera vez el viernes 20 de junio de 1975 y desde entonces, ha informado lo que sucede en la ciudad y ha sido la voz de los diferentes sectores de San Miguel, desde la zona rural, a la zona urbana y sobre todo de la comunidad extranjera. Incluye información sobre organizaciones civiles, gobierno, turismo y tradiciones. El tiraje varía desde 2 mil hasta tres mil ejemplares en temporada alta, en el que su contenido está integrado en 120 páginas. Aparece cada viernes, su precio es quince pesos. La utilidad de éste se destina a los programas sociales de la Biblioteca.

La Biblioteca offers free courses, workshops, and classes for children and adults, such as piano, guitar, painting, computing, mathematics, and English. Annually between July and August, more than 250 children attend the summer courses. The Science Club is a bilingual space where children learn about animal and human anatomy; they also learn to understand—in English and Spanish—the world that surrounds them. Plática entre amigos (Conversation with Friends) is informal talk sessions that Mexicans—who want to practice English—and foreigners—wanting to learn Spanish—have on Tuesdays and Thursdays from 5-7pm. The only rule is to talk in English from 5-6 and in Spanish from 6-7pm

 

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