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En Tierra Blanca se Respira Cáncer, Segunda Parte

Por Antonio De Jesús Aguado

El estudio que se lleva a cabo en la comunidad de Tierra Blanca, por parte de la UNAM, sobre el mineral que causa cáncer de pulmón o mesotelioma en sus habitantes, es apenas la punta del iceberg. Aunque el gobierno del estado ha dicho que únicamente se ha confirmado el caso de una sola persona con esta enfermedad, el doctor Marcos Adrián Ortega, a cargo de la investigación, asegura que la persona detectada con cáncer puede ser la que fallecerá en los meses por venir, pues está registrado que anualmente muere 1.2 personas en esa comunidad debido a cáncer de pulmón o mesotelioma.

En 2012, el Centro de Geociencias de la Universidad Autónoma de México, campus Juriquilla, inició—a petición de la entonces alcaldesa Luz María Núñez Flores—un estudio en la comunidad de Tierra Blanca de Abajo, para determinar las causas del cáncer que estaba matando a los habitantes. La comunidad es una población que tiene unos 500 habitantes; se localiza aproximadamente a tres kilómetros de la Cruz del Palmar. Sus pobladores se dedican a la agricultura o a la extracción de grava y arena del río San Damián, río que además, durante el tiempo de lluvias impide que la gente pueda salir en vehículo para la zona urbana, pues la única salida es un puente peatonal colgante. La comunidad tiene agua potable, electricidad, pero no drenaje. Los habitantes (que ahora conocen la fuente de su enfermedad) allí nacieron, y aseguran “allí morirán” pues si ya desarrollaron la enfermedad, reconocen que a cualquier lugar al que vayan, “de cualquier forma morirían”. Los pobladores se niegan a dejar sus raíces y además, el desalojo del lugar, es una de las últimas soluciones que propone el Centro de Geocienciasde la UNAM.

El doctor Ortega, que tiene maestría y doctorado en hidrogeología de contaminantes por la Universidad de Waterloo en Ontario, Canadá, y que desde hace 25 años se desempeña como investigador de la UNAM y catedrático, comentó para este medio que en 1998, fue contactado por un ciudadano de San José Iturbide para realizar algunos estudios sobre el comportamiento de la cuenca del río Laja, que tiene más de 7 mil kilómetros cuadrados y cruza por 20 municipios. En esos estudios además se encontró que el acuífero está contaminada con arsénico y fluoruro—que daña el esmalte de los dientes, causa osteoporosis y además se ha comprobado que causa depresión que lleva al suicidio—y después de ello se realizaron varias pláticas sobre el agua en San Miguel, abiertas al público en general, a las que asistió Núñez.

En una de las comunidades estudiadas—Tierra Blanca—había mucho cáncer de pulmón, sin embargo, debido a que el tema era de pulmón “esquivamos el problema por un rato, pues no entraba en las líneas de investigación o trabajo que nosotros realizamos. El problema de salud creí, debía ser atendido por las autoridades, pues un cáncer de pulmón no podía estar relacionado con el agua, sino con partículas que respiran”, comentó Ortega.

Más tarde, en 2011, la entonces jefa de la Jurisdicción Sanitaria, Silvia Valdéz Haro, convocó a una reunión a la que asistieron varios especialistas, y uno de ellos comentó que existía un mineral—erionita—que causaba cáncer. Núñez, posteriormente solicitó al doctor Ortega realizara, a través de la UNAM, un estudio para determinar las causas de la muerte en Tierra Blanca, y se hizo un convenio con la UNAM por medio millón de pesos. Los estudios actuales los está financiando la UNAM.

Minerales y números

Los investigadores comenzaron a realizar la investigación, y con información epidemiológica proporcionada por Valdéz Haro, encontraron que de 2000 a 2012 se habían registrado en la comunidad 45 muertes, de las cuales ocho hombres y seis mujeres habían muerto por cáncer de pulmón. Además, se reveló también que por mesotelioma murieron tres hombres y una mujer; dando un total de 18 muertes. Lo que indica que se dan 1.2 muertes cada año en la comunidad, debido a cualquiera de los dos tipos de cáncer.

A partir de esos números, los especialistas comenzaron a trabajar para probar qué mineral estaba causando la muerte en ese lugar, y conocer si realmente existía la erionita—un mineral volcánico formado en aguas subterráneas por millones de años—y además porque ya la UNAM en 1998 había publicado la existencia de erionita en el camino de Guanajuato a Juventino Rosas. En Tierra Blanca, se recolectaron más de 200 muestras de rocas, entre las que se encontraban minerales como: cromo, asbestos, arsénico, nikel, cadmio y berilio, sin embargo se encontró que los minerales estaban concentrados en cantidades tan pequeñas que no presentaban un problema para la población.

Los encargados del estudio recurrieron a varias metodologías y llegaron a la fuente del problema que está ubicado a tres kilómetros al norte de la comunidad, allí se encontraron las rocas volcánicas que han estado en el área por más de 30 millones de años, y que estuvieron sepultadas en el pasado y más tarde, fueron arrastradas por los arroyos hasta el río San Damián. “El mineral es vidrio volcánico”, asegura Ortega. Se encontró que el lugar, es justamente “el más bonito de la población” es donde las personas pastan a sus ganados, los niños se recrean y además hay un bordo. El material ha llegado a los caminos por donde los niños caminan hacia la escuela. También se encuentra en las áreas de cultivo, sin embargo no representa un problema de salud el consumir los productos de esas tierras. El problema es que se respira en el área cercana a la fuente y en el río, en donde en un centímetro cúbico puede haber hasta 100 millones de cristales microscópicos de erionita.

Las autoridades deben tener una mejor estrategia

El geólogo aseguró que se tienen que realizar más investigaciones para conocer cuántas son las zonas que en la región y en el estado registran existencia de erionita, ya que se han presentado ahora otros casos de cáncer de pulmón en Zacatecas y Jalisco con las mismas características. Aseguró que este estudio apenas comienza.

Recientemente el gobernador del estado, Miguel Márquez, aseguró que ya se había llevado un estudio exhaustivo para conocer si existían casos de cáncer en la comunidad y únicamente se detectó uno. Ortega aclaró que el estudio se hizo “con gente viva” y que no se tomó en cuenta el porcentaje de 1.2 muertes anuales debido a la erionita, y remarcó que seguramente ese caso detectado es la persona que está próxima a fallecer y que equivale al 1.2 por ciento.

Ortega dijo que en 2012, se hizo una presentación especial sobre estos hallazgos al síndico municipal José Luis Chagoyán y al director de Ecología, Víctor Veláquez, con el objetivo de que tuvieran conocimiento e hicieran algo al respecto, sin embargo aún no se tiene una respuesta. También se hizo una presentación a las personas de la comunidad a las que se recomendó empedrar las calles, plantar vegetación en las áreas contaminadas por donde transitan, así como tener huertos familiares que minimicen la volatilidad de la erionita.

Respecto a la fuente, debe ser aislada, dijo el investigador, sin embargo eso requiere “de toda una ingeniería—no especificó.

Recientemente los investigadores tuvieron una reunión con representantes de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a quienes se les planteó la posibilidad de que haya erionita en el área donde se pretende construir la Autopista Bicentenario, y se ofreció apoyo para realizar más estudios y determinar las áreas que están limpias del mineral, sin embargo no ha habido respuesta.

Los habitantes otomíes del área por donde se construiría la autopista, además de que ya cientos de veces han argumentado el posible daño a su patrimonio cultural tangible e intangible que la construcción de la vía de comunicación podría traer, tienen miedo de que el mineral quede expuesto y entonces genere un problema de salud pública.

El geólogo espera que las autoridades tomen más en serio el asunto y ofrezcan una solución.

 

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