Fuegos Pirotécnicos, Tradición que se Debe Respetar y Conservar

Por Antonio De Jesús Aguado

Durante la madrugada del 4 de octubre, como cada año, San Miguel de Allende celebrará a su santo patrono, San Miguel Arcángel, con la tradicional Alborada, con una mezcla de cohetes, luces, plegarias y danzas. Sin embargo, se ha publicado una petición para extinguir los más de 300 mil cohetes que anualmente se queman en San Miguel de Allende y llama a esta ciudad como “la más ruidosa de México”; los interesados invitan a la ciudadanía a firmar una carta para que la tradición centenaria sea suprimida por las autoridades locales. Aunque las regulaciones en materia de pirotecnia son escasas, la administración local ha fijado su postura.

La petición

El documento, publicado en línea, señala que el disparar cohetes los domingos por la mañana es muy desagradable tanto para mexicanos como extranjeros residentes en el municipio. Indica también que la quema de cohetes es innecesaria pues no tiene propósito justificable y además el ruido es perjudicial para la salud y bienestar de muchos

residentes. La explosión de cohetes “perturba el sueño de la mayoría de los habitantes, devalúa las propiedades ubicadas en los barrios afectados por el ruido… perjudica el turismo y tiene un impacto negativo en San Miguel de Allende, como uno de los mejores lugares del mundo para vivir”, dice la publicación.  El documento señala varias de las “supuestas” razones por las que se queman los cohetes y remata diciendo que es tiempo de pedirle a las autoridades municipales que intensifiquen los esfuerzos para proteger la salud y tranquilidad de todos en San Miguel de Allende y no dejar que pequeños grupos de individuos “dañen la calidad de vida en esta hermosa ciudad”.

Reglamento municipal

Felipe Cohen, director de Protección Civil en este municipio, dijo que en 2013 en San Miguel se quemaron más de 400 mil piezas de artificios y aclaró que ya se ha establecido un horario—sobre todo para los cohetes que hacen más ruido—para que en la zona urbana se quemen en un horario de 6:30am hasta las 10:30pm, salvo los permisos especiales como la Alborada que se realiza a las 4am durante las fiestas en honor a San Miguel Arcángel.

Cohen sentenció que el gobierno “no pelea con las tradiciones” y que se deben respetar. Comentó que en el municipio, esa dirección vigila el correcto cumplimiento de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos y además el Reglamento de Protección Civil para San Miguel de Allende.

El Reglamento de Protección Civil, recientemente fue publicado en el Periódico Oficial del Estado de Guanajuato e incluye en la sección segunda un apartado de la pirotecnia y explosivos, en general, con la que se trata de salvaguardar la seguridad de bienes inmuebles e integridad de la ciudadanía; por eso en su artículo 85 indica que todos los organizadores de espectáculos tradicionales—sin importar la cantidad de explosivos—deben solicitar autorización de esa dirección para la quema, por lo menos quince días previo a la fecha del evento y en su fracción sexta aclara que éstos deben ser tramitados por los permisionarios, es decir, quienes comercializan y transportan la pólvora y que de acuerdo al reglamento están obligados a hacer la quema ellos mismos con personal capacitado.

Quienes están en contra enfrentarán la negativa

El alcalde Mauricio Trejo fue claro en su mensaje respecto a restringir esta tradición en la ciudad y enérgicamente dijo que a los extranjeros residentes en San Miguel se les respeta porque son parte de la comunidad, sin embargo aclaró que si llega alguna petición al Ayuntamiento, a los interesados se le atenderá como un ciudadano más de este municipio, pero sentenció que las tradiciones—como las de quemar fuegos pirotécnicos—han estado aquí desde antes que éstos visitantes que promueven su extinción llegaran, “antes de que yo llegara y que los papás de muchos de nosotros nacieran” dijo. Los cohetes, remarcó “tienen un significado religioso y eso se respeta y se apoya” anotó.

El presidente también dijo que la postura del municipio es y será muy clara, respeto total a las tradiciones y a la forma en la que se realizan y ofreció su apoyo para que se sigan haciendo de la misma forma.

Previamente, se llevó a cabo una encuesta sobre las opiniones de los tradicionalistas respecto a eliminar los fuegos pirotécnicos, éstas fueron sus respuestas

Eleazar Romero, abogado y tradicionalista

La quema de cohetes es una tradición que viene desde el siglo XVI y es una expresión de sentimientos de algarabía y fiesta pero también significan purificación; con los cohetes se libera al pueblo de los malos augurios. La costumbre fue traída por los españoles. Los prehispánicos querían estar en contacto con Dios, y encontraron en los cohetes la forma de llegar a él, además en algunos casos se usan para atraer la lluvia. La ciudad es reconocida por su alegría y por los cohetes.

Aquellos que quieran eliminar la tradición, no tienen que dirigirse al municipio—que da una gran acogida a la tradición—

porque éste no autoriza las explosiones sino la Secretaría de la Defensa Nacional, a quienes deben pedir una justificación de por qué sí o por qué no quemar pólvora. A quienes les moleste el ruido, que usen tapones, porque en San Miguel vamos a defender y a conservar nuestras tradiciones.

Gloria Navarrete, maestra de danza

La quema de pólvora es una tradición muy arraigada y eliminarla será imposible. Ya en varias ocasiones se ha discutido ese tema y nunca ha tenido resultado porque los sanmiguelenses nos oponemos. Si a alguien no le gusta, entonces que busque otro lugar para vivir. “A donde fueres, haz lo que vieres”.

Soledad Hernández, capitana de danza azteca de la colonia San Antonio

Los sanmiguelenses somos quienes mandamos y ni siquiera los presidentes han podido eliminar la tradición. El favor de eliminar los cohetes no se los haremos, la tradición sólo la quita Dios.

Alex Rojas, danzante de la cieneguita

No creo que logren nada con sus peticiones, porque a los que somos sanmiguelenses de nacimiento nos gustan nuestras tradiciones y participamos en ellas, los mexicanos estamos acostumbrados al ruido y no creo que logren su cometido.

Natividad Jaramillo, capitán de danza indígena del Valle

Nosotros no vamos a otros países a tratar de eliminar sus tradiciones, y si lo hiciéramos nos juzgarían locos. Quien llega a San Miguel debe respetar las tradiciones. No creo que logren nada con su carta.

Marisol Vidargas, miembro del grupo Tradicionalista

Sean extranjeros o nacionales, visitan San Miguel y les encanta, y cuando llegan quieren modificar lo que no les gusta. Me sorprende y me da risa porque los cohetes son parte de San Miguel. Molestan al oído pero no sería San Miguel sin los cohetes. No conozco mexicanos que estén en contra de los cohetes. “A la tierra que fueres… Si no les gusta las puertas están muy grandes”.

Regulación federal

Actualmente la actividad pirotécnica está regida por la Ley Federal de Armas de Fuego y su reglamento—que son aplicados por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA)—

que hablan de pólvora en general y regulan su venta y almacenamiento, pero no especifican algún control para su quema. La ley fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de enero de 1972 y la última reforma fue publicada en el mismo Diario el 23 de enero de 2004. El único estado que tiene una entidad reguladora para las cuestiones de pólvora es el Estado de México, lugar en el que se produce el 50 por ciento de la pólvora del país, que controla su quema, almacenamiento y producción; la institución es el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia.

En marzo de 2010, legisladores del PRI (Partido Revolucionario Institucional) presentaron ante la cámara de diputados una iniciativa para crear la primera Ley Federal de la Pirotecnia, en la que se regulaba la venta, quema y producción de ese material, además de sanciones de hasta dos años de prisión y multas 50 a 200 días de salario mínimo a quien fabricara o almacenara ese material sin permiso. Al final, la iniciativa de ley no fue aprobada y quedó en el olvido.

La ley que proponían los diputados ya hacía una clasificación de las explosiones en: civiles—para uso recreativo, cívico o religioso—así como uso técnico que se refería al uso en la industria, agricultura, meteorología, señalización y rescate. Además dividía los artefactos en categorías como los tipos: uno, dos y tres con riesgo muy reducido, reducido y medio para ser utilizados en áreas cerradas y abiertas, respectivamente. Tipo 4 los que representan alto riesgo en montajes terrestres o aéreos y que están diseñados para ser utilizados únicamente por un profesional técnico.

El documento igualmente incluía las formas y requisitos para la compra, venta y quema de pólvora. La iniciativa igual incluía una parte en la que indicaba sobre los disparos públicos de espectáculos pirotécnicos, sin embargo únicamente mencionaba que éstos debían ser realizados por profesionales y marcaba las distancias que el público debía guardar por su seguridad.

 

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