Vía Orgánica: libera el potencial real de los vegetales

Por Kaare Melby

¿Quieres mejorar tu sistema inmunológico, aumentar el contenido de nutrientes en tus alimentos, cuidar tu salud mental y desintoxicar tu cuerpo? ¡Si la repuesta es si, los vegetales fermentados pueden ayudarte!

La fermentación es un proceso que se da cuando la bacteria natural existente en un vegetal descompone los elementos complejos del alimento en formas más digeribles, haciendo así que tu cuerpo trabaje menos y al mismo tiempo aportando más beneficios, como una mayor concentración de nutrientes y cultivos vivos de bacterias probióticas.

Para aquellos que les preocupan los riesgos de los alimentos fermentados, deben saber que éstos son más seguros que los crudos, porque el proceso de fermentación mata mucha de la bacteria peligrosa.

La fermentación se ha utilizado por siglos en México como forma de preservar los alimentos. De hecho, el pulque es una de las bebidas alcohólicas más antiguas y se elabora a partir de la fermentación de jugos del maguey. Uno de los fermentados favoritos en Vía Orgánica es el curtido, una combinación de repollo, zanahoria, cebolla, orégano y chiles.

Para comenzar, es preferible siempre elegir vegetales frescos, locales y orgánicos, dado que la calidad del fermentado dependerá de la calidad de los ingredientes que se usen

Un ingrediente fácil para comenzar es el repollo. El proceso de fermentado crea un maravilloso sabor que es generalmente identificado como “amargo”. Los rábanos, las zanahorias, cebollas y ajos son un gran complemento y se pueden también usar hierbas frescas o disecadas y especias.

Se necesitan

•Vegetales frescos

•Un cuchillo o rallador

•Una jarro de vidrio o cerámica para fermentar

•Un jarro más pequeño que quepa en el jarro de fermentación

•Sal

•Agua limpia

•Una toalla limpia

•Una goma elástica que cubra la boca del jarro de fermentación

•Hierbas y especias

•Corta/ralla los vegetales, agregándoles sal a medida que los cortas. Lo ideal es que los vegetales se corten lo más uniformemente posible. Pruébalos, deberían estar levemente salados.

•Si vas a agregar hierbas o especias, hazlo ahora.

•Deja que reposen 5 a 10 minutos. De esa manera, la sal hará que el líquido comience a salir.

•Escurre los vegetales para liberar el jugo. Toma manojos de los vegetales y escúrrelos lo más fuertemente posible para que liberen todo el líquido. Resérvalo.

•Acomoda los vegetales bien apretados en una de las jarras de fermentación y cúbrelos con sus jugos.

•Llena la jarra más pequeña con agua salada y acomódala sobre los vegetales en la jarra de fermentación. El objeto de la segunda jarra es mantener a los vegetales sumergidos en el líquido. Esto ayudará al proceso de fermentación previniendo que se forme espuma en la parte superior.

•Cubre la jarra de fermentación con una toalla limpia y asegúrala con una banda elástica. •¡Déjalo fermentar!. En unas 24 horas verás burbujas de aire. Así sabes que está funcionando. Después de unos pocos días, el fermento comenzará a oler agrio. Pruébalo en cada una de las etapas  para determinar cuánto se han fermentado tus vegetales. Cuando el sabor ya sea de tu agrado, cubre el jarro de fermentación con su tapa y colócalo en el refrigerador. Cuando el fermento se enfría, el proceso de fermentación disminuye rápidamente y podrás disfrutar de tus vegetales durante semanas.

 

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