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Niños y adultos reciben desayunos que integran

Por Antonio De Jesús Aguado

Manchas en la piel e incluso en los ojos, baja energía y caras tristes, son algunos de los síntomas que la maestra Araceli ha encontrado en los estudiantes de las escuelas donde ha trabajado. Para combatir la desnutrición infantil y ayudar a que este sector vulnerable—estudiantes de primaria y secundaria—sufra de hambre, el DIF estatal y municipal con ayuda de los padres de familia, operan 49 comedores comunitarios, que han cambiado los semblantes de los niños y adultos mayores.

Programa de desayunos escolares

El DIF (Desarrollo Integral para la Familia) municipal maneja 14 programas, entre ellos el alimentario, que consiste en contribuir para mejorar el estado de nutrición de niños en condiciones de vulnerabilidad y que asisten a planteles oficiales de educación básica (kínder, primaria y secundaria) ubicados en zonas indígenas, rurales y urbanas marginadas.

El programa se maneja en dos modalidades: desayuno frío (se compone de: 250 ml de leche semidescremada de vaca y sin saborizantes u otras sustancias, 30 ó 60 gramos de cereal integral con frutas secas o ración de semillas y fruta seca, una pieza de fruta fresca o seca) y el desayuno caliente que es elaborado al momento de la entrega en desayunadores o cocinas escolares comunitarias en las que participan los padres de familia, promotores del DIF y maestros. Este desayuno incluye: leche semidescremada de vaca, un plato fuerte que incluya verduras, leguminosas o alimentos de origen animal, tortillas de maíz, fruta fresca o seca. Los desayunos, también toman en cuenta la cultura alimentaria de la región.

El acceso a este programa es gratuito, sin embargo, el Sistema DIF recomienda a las madres de familia que haya una organización para que al desayuno se agreguen productos de la región o de temporada como: verduras, frutas u otros. Por ejemplo: garbanzos, nopales, ejotes, granos de maíz, calabacitas o cualquier otro producto que crezca en la región. La operatividad de las cocinas se da a través de comités de padres de familia, quienes establecen sus propias reglas de operación.

La Presita de Santa Rosa

Hace dos años, la educación en la escuela primaria de esta comunidad—que tiene 60 familias, en su mayoría jóvenes y con cuatro hijos promedio—era suministrada por un educador del CONAFE (Consejo Nacional de Fomento Educativo), hasta que llegó la maestra Araceli Espinosa Hernández, quien ha trabajado en la educación durante 17 años y siempre, en zonas rurales; ahora es la comisionada directora de esta pequeña escuela que cuenta con un grupo de preescolar, formado por 20 niños y otro multigrado—de primero a sexto—de primaria con 27 alumnos.

Cuando Atención llegó a la comunidad, en la construcción que anteriormente era utilizada como casa comunitaria, se encontraban alumnas y mamás trabajando en la limpieza exterior del edificio. La maestra Araceli invitó a pasar y dentro platicó que ya ha trabajado en varias comunidades, en las que ha hecho lo posible para que se ofrezcan desayunos por parte del DIF. Aunque en otras escuelas había tenido alumnos desmayados durante clase debido a su mala alimentación, en esta comunidad se dio cuenta—al llenar la ficha técnica de los alumnos, con ayuda de instituciones especializadas—que los niños estaban desnutridos, pues mostraban bajo peso para su edad y estatura, además exhibían discromía y manchas en los ojos; y si no fuera suficiente, el nivel de aprendizaje y retentiva era bajo, por ello decidió acercarse al DIF municipal y solicitar el apoyo con desayunos calientes para los estudiantes.

“En quince días me dieron respuesta” comenta. Platicó entonces con las madres de familia para que la casa comunitaria la usaran como comedor y las mamás accedieron. Dentro de este pequeño edificio se acondicionó una cocina y una bodega para guardar los insumos. La maestra aclaró que actualmente cuatro mamás están a punto de dejar a sus hijos fuera del programa porque no pueden aportar un poco de verdura o fruta para complementar el desayuno, pero dijo “ya estamos viendo la forma de apoyarlas, organizando eventos de recaudación de fondos para que los niños puedan estar bien alimentados”.

¿Qué vamos a desayunar hoy? Pregunté a las dos mamás que cocinaban en el espacio, una de ellas—quien aunque sus hijos nacieron en Estados Unidos fue deportada debido a que perdió un juicio—contestó “tortas de papa con arroz, ensalada y frijoles, y para tomar hoy hicimos agua de avena. Los alumnos llegaron en parejas uno mayor con uno más pequeño, ello debido a que trabajan con la organización Olas de Paz para erradicar el bullying. Cada niño mayor debe cuidar a su compañero, vigilar que lave sus manos antes de comer, y cuidar que nadie lo moleste.

En un sistema metódico, los estudiantes llegan, saludan, se forman para lavar sus manosque secan en sus uniformes y pasan a tomar su lugar en el comedor. La comida es servida por las mamás que están en la cocina—pero los alumnos no pueden comer hasta que los 27 platos han sido servidos—y una vez que cada uno tiene su plato, los niños juntan sus manos, y uno de ellos bendice los alimentos “gracias señor por estos alimentos que hoy nos brindas, bendícelos y protégenos, amén”. Entonces es hora de desayunar. Las mamás tienen reunión fuera del comedor y expresan que están muy contentas por los alimentos que reciben sus hijos. Cada semana un equipo distinto de mamás prepara la comida.

Los Galvanes

El comedor de los Galvanes ha operado por más de 13 años. “Aquí no puede pasar” me dijo una mamá desde la cocina, “lavarse las manos es la primera regla”. Pasando esa prueba, la delegada Amalia Tapia, dijo para Atención que ella se acuerda desde que “el comedor era un tejado, de hecho este era un salón donde comenzó la escuela y luego con ayuda del DIF lo acondicionamos” remarcó. Ahora, el edificio es un espacio en el que diariamente desayunan 127 niños. El menú de ese día—miércoles—consistía en tostadas de carne de soya con verdura y una gelatina como postre. La mayoría de los niños a los que Atención tuvo acceso, mostraron su aprobación por la comida.

El comité de esta escuela, es tal vez uno de los mejor organizados, pues una mesa directiva de padres de familia—formado por cinco personas—organiza a las 72 mamás en equipos de cuatro personas para que cocinen, cuatro para que sirvan y otro equipo para que haga la limpieza. Cada grupo trabaja de dos a tres veces durante el ciclo escolar.

Las señoras, también tienen a su cargo la alimentación de 70 adultos mayores, sin embargo el desayuno para estas personas se prepara en diferentes hogares, de modo que a los “ancianitos” les quede más cerca el lugar para ir a desayunar.

La escuela primaria Agustín Melgar tiene 207 niños, sin embargo sólo 127 están inscritos en el programa debido a que sus padres muestran un desinterés total, pero, dijo la delegada y presidenta del comité “aquí a nadie podemos obligar para que se adhiera al programa, la decisión es autónoma”.

El sistema opera 49 comedores comunitarios en comunidades rurales y en la zona urbana, ofreciendo desayunos calientes a más de cinco mil niños y adultos mayores. La cantidad aproximada para el equipamiento de un comedor es de 25 mil pesos. Los insumos que se otorgan al mes, para 80 beneficiarios tienen un costo de 10 mil 100 pesos.

www.olasdepaz.org, establece que es una asociación civil sin fines de lucro, y tiene el objetivo de fomentar y promover la igualdad entre las personas, para que vivan sin violencia intrafamiliar o social. Su misión se enfoca a compartir experiencias en pro de una educación preventiva para la paz en los hogares, la familia y la co

 

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