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El Instituto Allende: sus orígenes

Por Edgardo Kerlegand

Corría la tercera década del siglo XX y el pueblo de San Miguel Allende, otrora sede de las conspiraciones independentistas contra la hoy tan cuestionada corona española, estaba inmerso en una recesión económica no muy diferente al resto de México.

En ese tiempo, Enrique Fernández Martinez era gobernador interino y después electo del Estado de Guanajuato. Hombre interesado en los derechos humanos, pertenecía al grupo político llamado “Los Verdes”, liberales constitucionalistas, al cual pertenecían también otros artistas y visionarios como Felipe Cossio del Pomar, peruano exiliado en nuestro país; Stirling Dickinson, escritor y filántropo estadounidense, James Pinto, de origen yugoslavo, ilustrador de los estudios de Disney, Silvia y Fred Samuelson, dueños de la Galería San Miguel que subsistió durante varias décadas,  y Leonard y Reeva Brooks, entre otros. Todos estos personajes con el sueño de construir una escuela de artes, fundan la Universidad de las Bellas Artes, la primera institución educativa privada, especializada en esta área, que se encontraba en la Plaza Cívica, donde hoy se ubica la Universidad de León.

En la búsqueda de un edificio propio y con la ayuda del ex presidente de México y entonces Secretario de la defensa, Lázaro Cárdenas, se le presenta el proyecto al presidente Manuel Ávila Camacho. Éste les cede la custodia y uso de un edificio, que en otros tiempos fuera el convento de las madres concepcionistas, donde hoy se sitúan las instalaciones conocidas como Bellas Artes o Centro Cultural Ignacio Ramírez.

La escuela se muda a este edificio, participando en este proyecto artistas de la talla de David Alfaro Siqueiros, Carlos Mérida, Tamayo y muchos otros nacionales y extranjeros, que entre otros objetivos buscaban la profesionalización de los artesanos y de los artistas plásticos.

Más tarde, Stirling Dickinson se separó de este grupo, y a él se le unieron el 80 por ciento de los alumnos y la mayoría de los maestros. Fernández se va con él y regresan al viejo edificio de la Plaza Cívica.

A fines de los años cuarentas, Roberto Lambarri de la Canal les vendió un predio llamado “La Huerta Grande”  donde alguna vez se hallaba la casa y eventualmente el obraje de los Señores del Mayorazgo de la Canal. Con este vasto edificio, la escuela de arte tuvo al fin su edificio propio, en donde se construye el primer proyecto de lo que sería el Instituto Allende, que incluía la actual plaza comercial, el patio con los murales y la capilla.

En 1950 el Instituto se incorpora a la Universidad de Guanajuato con un programa académico también reconocido por la Secretaría de Educación Pública.

Por aquellos días la revista Time publica un artículo en el que se acusa a los maestros del Instituto de comunistas y eventualmente, La Secretaría de Gobernación expulsa del país a algunos profesores extranjeros.

Fernández interviene y se determina que todo eran falsas acusaciones y eventualmente, la mayoría de estos desterrados regresan a México y al Instituto. Este malentendido puso a San Miguel Allende en el mapa, y el Instituto se conforma como una entidad donde confluyen pensamientos diversos; había una gran pluralidad de profesores que impartían conocimiento en diferentes áreas, incluida la filosofía y otros aspectos del conocimiento.

Dickinson logra acuerdos entre los dos países, México y Estados Unidos, para otorgar planes de financiamiento y becas para que estudiantes norteamericanos y canadienses puedan estudiar en el instituto. La afluencia en ese entonces rebasaba los ocho mil estudiantes al año, conformándose la época de oro de esta institución. Para entonces el ambicioso proyecto contemplaba un plan de estudios de maestría que exigía tres veces más que muchos otros proyectos educativos existentes en el país, pues el instituto tenía un programa curricular flexible.

A partir de 1970 empieza a haber una verdadera migración de extranjeros que en lugar de venir un mes, dos o hasta un año, comienzan a quedarse a vivir en nuestra ciudad y a conformar una comunidad abierta y plural.

En 1985, el departamento de estado de los Estados Unidos en consecuencia del asesinato de Enrique Camarena, agente de la DEA, en Guadalajara, advierte a sus ciudadanos de no venir a México por los cárteles de la droga, y esto naturalmente trajo como consecuencia la notable disminución de alumnos en dicha institución educativa.

Con esta historia y con estos conceptos de apertura y adaptación a los tiempos modernos, el Instituto sigue ofreciendo con el apoyo de la Universidad de Guanajuato la carrera de Artes Visuales.

La transformación de México y sus sistemas educativos se ven fuertemente influenciados por los estándares internacionales dictados por la UNESCO (la Organización de la Naciones Unidas para la educación, la Ciencia y la Cultura), y otros organismos culturales y educativos.

Hoy en día, donde se encontraban los jardines y los talleres, se encuentran las instalaciones del Instituto Allende, donde nacen las actuales promesas del arte de nuestra ciudad. En posteriores escritos hablaré de estos jóvenes y sus proyectos.

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