photo RSMAtnWebAdRed13.jpg

Angélica María, homenajeada en San Miguel de Allende durante el GIFF

Por Jesús Ibarra

Angélica María fue homenajeada el pasado viernes 25 de julio durante el Festival Internacional de Cine de Guanajuato, GIFF. A medio día ofreció una conferencia magistral abierta al público, conducida por el productor y director Roberto Fiesco – recién  galardonado con el Ariel al mejor documental por su película Quebranto.  Durante la conferencia, Angélica habló de su trayectoria.

En 1943,  Arnold Frederick Hartman, uno de los acordeonistas más famosos en Estados Unidos, tomó como esposa a la mexicana Angélica Ortiz, y llevó a su esposa a vivir a Los Ángeles. Casi al año de casados Angélica supo que estaba embarazada. Esto no impidió que Hartman siguiera teniendo éxito y trabajo, ni que su esposa lo acompañara a todas las giras, recorriendo el país. A los ocho meses de embarazo, tuvieron que hacer una escala de emergencia en Nueva Orleáns, el 27 de septiembre de 1944, nació Angélica María Hartman Ortiz, quien desde muy pequeña vivió de cerca los escenarios y la música, gracias a la vocación de su padre. Sin embargo, cuando cumplió 5 años, sus padres se divorciaron. Por lo tanto, Angélica María se vino a México con su madre.

Su tía, Yolanda Ortiz, actriz de cine, la llevó  a una fiesta en donde se encontraron con el productor Gregorio Walerstein, quien les comentó que estaba buscando a un niño para su próxima película. Angélica María escuchó y dijo: “Córtame el pelo y yo soy ese niño”. Tanta gracia le causó a Walerstein que le pidió a su tía que la llevara a la audición de la película, que ella ganó,  quedándose con el papel de Miguelito en la película Pecado, fotografiada por Gabriel Figueroa y estelarizada por Roberto Cañedo, que se filmó en mayo de 1950, cuando Angélica aún no cumplía los seis años. Su carrera cinematográfica como actriz infantil continuó en varias películas como Mi esposa y la otra, de Alfredo B. Crevenna, en 1951, con Marga López y Arturo de Córdova, con la que ganó el Ariel a la mejor actriz infantil. “No sé por qué me lo dieron”, comenta Angélica. “No era tan grandioso el papel, pero lo he de haber hecho bien. Fui muy afortunada de haber crecido en la Época de Oro del cine mexicano y haber trabajado con las estrellas de entonces. Para mi trabajar en el cine es una pasión incontrolable.”
Otras películas en las que trabajó de niña, fueron La ausente (1951) y La cobarde (1952), ambas de Julio Bracho, y Los gavilanes (1954), con Pedro Infante,  cuando tenía diez años de edad.
Angélica recuerda: “Pedro Infante era sencillo, adorable y muy dulce; un actor fuera de serie. Me decía ‘tu eres una gran actriz porque hablas con los ojos’. Fue el mejor piropo que me han dicho.”

En 1955, Angélica María debuta en teatro con la obra Mala semilla, de Maxwell Anderson, dirigida por Jesús Valero y protagonizada por Rita Macedo y Consuelo Guerrero de Luna, en el papel de Rhoda Penmark, una niña malvada. “Rhoda mata a su compañero de escuela y al conserje que la vio asesinando al niño”, recuerda Angélica. “Entonces cuando participaba en la colecta de la Cruz Roja, no me daban nada y me decían que era yo una niña mala. Y yo decía, ‘pero si yo soy una niña buena, nada más estoy actuando.’”  “El teatro es maravilloso y muy importante para cualquier actor. Entendía perfectamente bien lo que estaba haciendo y jugué”, comenta Angélica.

A los 18 años protagoniza la película Los signos del zodiaco, basada en la obra de Sergio Magaña, dirigida por Sergio Véjar, en donde hace el papel de una ambiciosa joven, hija de una mujer al alcohólica, de rasgos indígenas (Pilar Souza), portera una vecindad.

Continuó haciendo varias películas románticas juveniles, con ambiente de rock’n roll. Al mismo tiempo grababa su primer disco como cantante en 1962, con la canción “Eddie, Eddie”, y con la empresa Musart, con la que grabaría un total de ocho discos, y después varios más con RCA Víctor. Debido a su éxito como cantante y como actriz en películas juveniles, empezó a ser conocida como la “Novia de la Juventud” y después como la “Novia de México”. Ha grabado más de 60 discos.

En cine interpretaba papeles de niña buena. “En la vida real era también una niña buena, el prototipo de la jovencita de la época, enamoradiza, soñadora, bastante babosa,” dice Angélica.

En 1968 Angélica logra por primera vez desprenderse de su imagen de niña buena cuando participa en la obra Marat/Sade de Peter Weiss, en el papel de Charlotte Corday, dirigida por Juan Ibáñez, con Sergio Jiménez, Wolf Ruvinskis y Héctor Bonilla. “Con esa obra conquisté a los estudiantes intelectuales universitarios, pues me consideraban la estrellita de cine frívola e idiota”.

En cine también había empezado a hacer otro tipo de papeles cuando en 1967, su madre, Angélica Ortiz, hace una sociedad con el director Carlos Velo y el joven escritor José Agustín y filman la película Cinco de chocolate y una de fresa, protagonizada por Angélica, una película revolucionaria para su época. Dos años después, actúa en  Alguien nos quiere matar , realizada por el mismo equipo, y en 1970 en Ya sé quien eres, te he estado observando, única película dirigida por José Agustín. En 1971, Angélica protagoniza la que quizás sea su mejor película, La verdadera vocación de Magdalena, dirigida por Jaime Humberto Hermosillo, en donde interpreta a una joven que intenta escapar de la asfixiante protección de su madre (Carmen Montejo).

“Dejé de hacer cine, aunque me llamaban muchos directores importantes como Luis Alcoriza y Alberto Isaac, pero me pedían desnudarme ante las cámaras, y a mi no me gustaba. Soy muy friolenta, entonces no lo hice. Dejé de hacer cine y me refugié en el teatro”.

Bajo la producción de su madre, Angélica protagonizó un gran número de obras, en su mayor parte musicales, entre las que destacan Gigi, de Collete, dirigida en 1974 por Manolo Fábregas y Papacito Piernas Largas, dirigida en 1977 por José Luis Ibáñez.

Angélica María también fue estrella de telenovelas, siendo la más recordada Muchacha italiana viene a casarse que abrió los mercados internacionales a la telenovela mexicana.

En 2002, después de años de ausencia, regresó al cine en el cortometraje ¿Qué me va hacer?, con el actor Julio Bracho. En los últimos años ha actuado al lado de su hija Angélica Vale, en la telenovela La fea más bella y en un episodio de la serie Mujeres asesinas.

Por la tarde del viernes 25 de julio, Angélica María recorrió las calles de San Miguel de Allende, en medio de un tradicional desfile de locos y mojigangas, en un carruaje tirado por un caballo. Por la noche, recibió un homenaje durante la ceremonia inaugural del GIFF y en el Jardín se proyectó su película Cinco de chocolate y una de fresa.

 

Comments are closed

 photo RSMAtnWebAdRed13.jpg
 photo RSMAtnWebAdRed13.jpg

Photo Gallery

Log in | Designed by Gabfire themes All original content on these pages is fingerprinted and certified by Digiprove