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Centros comunitarios, entre el cierre y la corrupción

Por Antonio De Jesús Aguado

Los centros comunitarios de San Miguel están ubicados en zonas de alta marginalidad, y tienen como misión preparar a los habitantes de éstas con talleres que van desde valores hasta los de artes y oficios para que puedan integrarse a las actividades sociales y económicas. Sin embargo, de los cuatro centros comunitarios en la ciudad, sólo dos operan, uno está en su segunda etapa de construcción—de cuatro fases—y el otro, que era operado por una organización civil, está cerrado y nadie sabe quién tiene las llaves. Además, los vecinos del Centro Comunitario Girasoles, denunciaron corrupción.

El centro comunitario de primer mundo está inconcluso

En 2011, la entonces alcaldesa Luz María Núñez y el entonces titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Humano—ahora gobernador—Miguel Márquez, firmaron un acuerdo para la construcción del Centro Comunitario Las Cuevitas. El espacio beneficiaría a más de 600 familias de colonias como: Olimpo, Santa Julia, La Estación, San Rafael y Cuevitas. Según el exsecretario de la SEDESHU, éste sería un proyecto especial para un municipio especial, afirmando que el inmueble sería un orgullo para el país. También se habló de que el centro estaría

abierto a todos los sectores sociales así como a comunidades—incluyendo la extranjera.

Posterior a la firma del convenio, Márquez indicó que éste sería un centro de “primer mundo”, que cambiaría la etiqueta de las Cuevitas de “barrio bravo” a un lugar que es “remanso de paz”. Por su parte, Núñez indicó que el sueño anhelado finalmente se estaba cristalizando. Se anunció que el proyecto constaría de varias etapas de construcción, sin precisar el número, invirtiendo en la primera fase ocho millones de pesos. La construcción respetaría el medio ambiente. El edificio albergaría una biblioteca, de dos niveles así como una construcción adjunta en la que se ofrecerían talleres (nunca se anunció cuáles), aulas didácticas, ludoteca, oficinas administrativas así como un patio central. Habría rampas para discapacitados y un auditorio al aire libre.

Al concluir la administración de Luz María Núñez Flores, esta obra se entregó al gobierno del estado. El actual rastro municipal se encuentra adjunto a este edificio, y al cerrar, formaría parte del complejo. Sin embargo, el rastro no ha podido cerrar debido a que el edificio que fue construido sobre la carretera a Dr. Mora, no ha sido inaugurado debido a que la presente administración ha solicitado una auditoría a los recursos que se utilizaron en la construcción de esa obra durante la administración de Luz María Núñez Flores, pues se presume hay un desfalco de 18 millones de pesos, y hasta que no haya culpables, anunció el alcalde en 2013, no se culminaría algo que pudo estar viciado desde el principio.

Entre tanto, un estudio conducido por la Asociación Barrio de las Cuevitas y el Conservatorio de Música y Artes de las Cuevitas, encontró que el ingreso promedio de las familias de las Cuevitas, que están formadas por cinco o siete miembros,  es de 1480 pesos mensuales. Cuando se produjo el estudio, el barrio estaba formado por 90 familias con 402 niños—262 niñas y el resto niños. El estudio también indica que no existen escuelas en la colonia y la población infantil tiene que desplazarse a un kilómetro y medio o cinco para acceder a un centro educativo. Además, el problema de drogadicción es común en la colonia, en donde aquellos a quienes les gustan los solventes, los inhalan en cualquier lugar y a cualquier hora. También, se vive un ambiente de conflictos entre los mismos miembros de la colonia.

A pesar de los problemas que enfrenta el barrio, apunta el estudio “se mantiene viva la esperanza de integrarse a la sociedad moderna” gracias a los valores que aún existen entre la población de no dejarse vencer por las adversidades, consecuencia de las diferencias de cultura, usos y costumbres, o una pobreza que limita cualquier iniciativa de desarrollo que tengan.

Martín Salgado Cacho, director de Desarrollo Social y Humano en la administración local, indicó que ya se están realizando reuniones con el gobierno del estado para poder abrir el Centro Comunitario Cuevitas y ofrecer talleres y otros servicios. Recientemente, Sanmiguelenses Unidos también expresó su intención de sumarse para la apertura de este edificio.

No saben quién tiene las llaves

El 22 de diciembre de 2010, la administración local, en conjunto con organizaciones como: la escuela de Diseño de Rhode Island, Casita Linda, el Instituto Tierra y Cal, Parker Street Foundation, entre otras, inauguró el Centro Comunitario Roza Kent, en la colonia Francisco Villa. Este centro fue un proyecto de la administración local 2009-2012 y Joseph Kent, un estadounidense que ha vivido en San Miguel y deseaba realizar una obra de caridad en honor de su madre. Durante la inauguración de este edificio, Irma Rosado, quien era la directora de Vinculación con Organizaciones no Gubernamentales en la administración pública, informó que se ofrecerían varios talleres para los habitantes de colonias aledañas a Francisco Villa, como San Luis Rey o Santa Cecilia. Los talleres incluirían cursos de artes y oficios como: carpintería, alfabetización, masajes, enfermería básica y primeros auxilios.

Los salones de usos múltiples de este centro, serían utilizados para ofrecer pláticas en contra de la violencia contra la mujer así como contra las drogas. Con los participantes de la colonia se buscaría instalar huertos orgánicos—como proyectos productivos—y vender las hortalizas en el TOSMA (Tianguis Orgánico) y obtener de ello recursos para mantener el centro. Sin embargo la obra se quedó en proyecto, ya que actualmente está cerrado, sin mobiliario—según se pudo observar por las ventanas—descuidado, con algunas pintas, y sólo unos cuantos aparatos para ejercicio en el área externa. Los vecinos del área dijeron que el centro ha estado cerrado por mucho tiempo y que no saben quién tiene las llaves para acceder.

Según Salgado Cacho, varias personas han asistido a la presidencia para que vayan maestros del CEDECOM de fraccionamiento Itzquinapan a dar clases a este lugar, pero “las reglas de operación no nos lo permiten” dijo.

Centro comunitario Los Girasoles

Según los vecinos de colonia La

Lomita, el centro de Impulso Social (Los Girasoles) fue construido cuando Vicente Fox era gobernador del estado—1996-2000—y es operado por el gobierno estatal. Aunque ofrece servicios diversos como: atención a problemas de aprendizaje, atención psicológica, cuenta cuentos, papel maché, inglés, tae kwon do, taller de valores, entre otros, miembros de la organización (que no quisieron dar más información porque ésta debía solicitarse a la dirección de comunicación social en Guanajuato) indicaron que diariamente atienden a unas cincuenta personas en ese centro. Además indicaron que la gente de la colonia así como de las cercanas, es muy apática y no quieren participar en los talleres.

También indicaron que en una ocasión convocaron a una reunión para poder abrir el centro comunitario Roza Kent, y sólo asistieron dos personas. Entre tanto, los vecinos acusaron a los empleados de haberse “robado” hornos para hornear pan, que anteriormente eran usados para capacitación, así como instrumentos de los talleres de belleza. Uno de los trabajadores del centro, dijo para Atención que debido a que se tuvo que abrir un salón para el INAEBA, los hornos de pan tuvieron que entregarse en comodato a una persona que conocía el funcionamiento, éste haría pan y además capacitaría a otras personas.

Sin embargo, Juan Hernández, quien tiene la posesión del horno, encontró trabajo en un restaurante y el horno está abandonado—Atención tuvo acceso a éste, en el fraccionamiento Insurgentes—por eso el centro Girasoles lo entregará a un grupo de personas que quieren usarlo  en la comunidad de Guanajuatito. “Yo soy muy honesto y nunca me ha gustado robarme cosas” dijo el empleado. Indicaron que las herramientas de belleza se repartieron ente mujeres que asistieron a los talleres.

CEDECOM

El único centro, que realmente opera es el Centro de Desarrollo Comunitario, ubicado en el fraccionamiento Itzquinapan, con más de 40 talleres de oficios y atiende a más de 1800 personas semanalmente, además ha sido catalogado como el mejor del estado. El recurso con el que opera viene de la federación. La idea para el centro cuevitas es hacer algo similar a éste, dijo el director Salgado Cacho.

 

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