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30 años, erradicando el hambre

Niño de preescolar desayunando

Toño y Esther

Por Antonio De Jesús Aguado

Feed the Hungry, San Miguel de Allende, es organización sin fines de lucro que provee con desayunos a los niños en comunidades rurales, ha sobrevivido por treinta años y crecido además, pasando de tener una pequeña cocina en la iglesia de San Pablo, a operar 26 cocinas que diariamente alimentan a más de cuatro mil sanmiguelenses en edad educativa. La organización se prepara para celebrar “su cumpleaños”.

La Palmilla y sus caras felices

Feed The Hungry hizo una invitación a Atención para visitar La Palmilla, una comunidad que se encuentra en las montañas, entre San Miguel y la congregación de los Rodríguez. Para ir a la zona urbana, los habitantes deben caminar una hora aproximadamente para llegar a la comunidad de La Palma, en la que toman el autobús que los llevará “al centro”. Ir a trabajar a San Miguel—aparte de que no hay empleo—dicen los vecinos que no es redituable, pues “tan sólo en el pasaje gastamos treinta pesos, y lo más que nos pagan en jardinería o trabajando en casas, no pasa de cien pesos”. Por eso, los que quedan se dedican a la cosecha de temporal, y los otros se han ido “al norte”.  Algunas de las familias de La Palmilla, están formadas hasta por 10 miembros, como la de Toño Tapia y Esther Álvarez.

En la escuela primaria multigrado, en la que únicamente hay dos maestras, hay 70 niños inscritos, y a un lado de ésta se encuentra el jardín de niños, que reúne únicamente a diez estudiantes, instruidos por un promotor del CONAFE (Consejo Nacional de Fomento Educativo). En esta comunidad, Feed the Hungry instaló una cocina hace cuatro años, en la que dos mujeres de la zona, trabajan diariamente  preparando la comida para alimentar a los niños.

A las 10:30am, como de costumbre, salieron a desayunar primero los niños del kínder, mientras la maestra de primaria, Lidia Diosdado, señalaba para Atención que la comunidad tiene muchas carencias, y por eso dijo que el desayuno que ofrece la organización es de mucha ayuda porque así las familias pueden ahorrar algo de dinero, “hasta yo alcanzo desayuno” dijo y agradeció que al inicio del ciclo escolar, Feed The Hungry también entregue cuadernos a los estudiantes.

Los niños de la escuela de La Palmilla, tanto de kínder como de primaria, desean crecer y terminar una carrera. La mayoría quiere ser profesor porque dicen “queremos ayudar a los niños a que aprendan a sumar, a restar, a leer, a escribir y también a que hagan sus tareas”. Dijeron estar contentos de recibir el desayuno nutritivo y balanceado que les ofrece FTH, que incluye todo tipo de granos como: frijoles, lentejas y arroz entre otros, así como verduras, en ocasiones carne “lo que más me gusta es el postre” dice una de las estudiantes. Además, desde su casa, su padres los han instruido para que coman todo lo que les dan en la cocina de la escuela y no dejen “sobras” pues “mis papás me han dicho que comer bien, me ayudará a prevenir las enfermedades, como la anemia o la hepatitis” comentó otra niña de sexto grado.

Algunos de los niños de preescolar, mientras comían, platicaron con Atención, como Manuelín que con su mano señala que tiene cuatro años y comenta “cuando sea grande, quiero vender taquitos” y agrega que le gusta la comida de FTH. Entre tanto el instructor de 18 años, Magdaleno Ramírez, quien ha estado en la comunidad por un año y ha disfrutado este tiempo conviviendo con los niños porque recuerda su niñez, comentó que cuando los niños llegan a clase, siempre les pregunta si ya desayunaron, y sólo dos o tres contestan que sí, para los demás “este desayuno es el primero” dijo.

Huertos familiares y sus filtros

Desde 2009, Feed The Hungry se preocupó no únicamente por darle comida a los niños, sino tratar de que las mismas familias produzcan sus propias hortalizas en casa a través del programa “Huertos Familiares”; una iniciativa que consiste en instruir a los habitantes, para que en sus casas preparen la tierra y siembren tubérculos como: papa, zanahoria, rábano y betabel. Verduras que van desde jitomate hasta chiles de varios tipos además de acelgas, cilantro y otras hierbas aromáticas.

Actualmente, Feed the Hungry ha apoyado a 240 familias en diferentes comunidades a construir estos huertos que consisten en camas de tierra de 25 metros de largo por 1.25 de ancho, preparados con estiércol, cenizas y composta. Cada huerto tiene un costo aproximado de 420 pesos, que incluye malla gallinera y semillas por una sola ocasión, en lo sucesivo, los beneficiarios deben cosechar su propia semilla. Hoy en día los colaboradores de la organización apoyan la producción en 144 huertos y el resto ya incluso tienen excedente de producción. Como el que poseen Toño Tapia y Esther Álvarez.

Además, los huertos de dos beneficiarios, incluyendo el de Tapia y Álvarez, cuentan con un filtro, el cual limpia de residuos sólidos el agua que las familias utilizan ya sea para bañarse o bien para lavar los trastes. El agua pasa por tres etapas y al final “sale bien clarita” dijo la señora Esther. La señora Gloria González dueña de la casa en donde se realizaba una reunión con señoras que tienen huertos dijo “el agua sale limpiecita. A veces no tenemos agua hasta por tres meses porque se descompone el pozo, y al agua filtrada le ponemos cloro y con esa nos bañamos”, además dijo que también sirve para darle de beber a los animales y sobre todo, para regar los huertos.

Las familias que tienen huertos, también reciben entrenamiento para saber el tipo de comida que pueden preparar con las verduras. “Lo que más hago es ensalada, y le pongo de todo” dice Esther Álvarez. De acuerdo con Isabel Rico, coordinadora de este proyecto, el huerto de Toño y Esther ya produce excedentes y por ello están buscando acercarlos a algún distribuidor de vegetales orgánicos para que la familia pueda además, tener un ingreso extra..

Feed the Hungry

En 1984, después de que varios indigentes se acercaban a la iglesia episcopal San Pablo para pedir comida, los entonces asistentes, entre ellos Bill Casselberry, tuvieron la idea de comenzar a alimentar a estas personas a través de una pequeña y humilde cocina que se encontraba en la iglesia. Años más tarde, al actual presidente emérito, Tony Aldelbert, le pidieron que tomara el programa y éste aceptó pero con una recomendación, que se implementara un modelo operacional sin filiación religiosa, y éste fue aceptado y soportado por la comunidad extranjera.

Desde entonces, Feed the Hungry San Miguel ha crecido  para proveer alimento a más de cuatro mil niños en edad escolar. Actualmente opera 22 cocinas adjuntas a las escuelas, distribuidas en todo San Miguel. La organización, también provee de alimentación a cinco organizaciones de caridad para niños y otra para adultos mayores como ALMA.

La última semana de octubre, Feed the Hungry San Miguel, celebrará sus 30 años, lo hará de forma espectacular en honor a los niños sanmiguelenses,  mostrando lo mejor de la cultura mexicana en la Plaza de Toros y otras locaciones. “Habrá algo para todos los gustos” indica el documento recibido en Atención. Para mayor información sobre la organización vaya a www.feedthehungrysma.org

 

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