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Reunión de Coppel, con un acuerdo

Por Antonio De Jesús Aguado

Como en el caso McDonald´s, el grupo Protege San Miguel, que tiene como objetivo conservar el patrimonio tangible e intangible de la ciudad, convocó a los representantes de Coppel—que construye un edificio para abrir una tienda en la calle de Codo—a las autoridades municipales (Mauricio Trejo) y representantes del INAH, Arturo Balandrano, para que explicaran las razones por las que se entregaron los permisos para la instalación de esa tienda en la zona habitacional.

El primer convocado en hablar, en representación del alcalde Trejo, fue el director de Desarrollo Urbano Édgar Bautista, quien mencionó que Coppel consiguió sus permisos en 2010 para operar en la calle de Insurgentes y en 2012 dijo, inició el proceso para conseguir los permisos y operar en la calle de Codo “y cumplió con todos los requisitos” afirmó y que por eso se entregaron las autorizaciones por el Ayuntamiento. Bautista también aclaró que los dueños de la compañía querían abrir una tienda mayor a los 1300 metros cuadrados de construcción que el Ayuntamiento autorizó, con el objetivo de tener muebles en stock, sin embargo, la administración acordó que únicamente fuera un espacio de exhibición y que los muebles que la gente comprara  sean traídos de Celaya.

Napoleón Negrete, en representación del grupo Protege San Miguel, mencionó varias leyes que protegen el patrimonio tangible de la ciudad. Además dijo que el ICOMOS recomienda para San Miguel que se siga conservando como un centro vivo (habitacional), que no sea saturado por comercios; que los comercios sean compatibles con la vocación de la ciudad y que el centro sea peatonal. Aclaró que se oponen a la construcción y apertura de esta tienda porque la edificación va contra la imagen urbana y contamina visualmente, porque impactará negativamente a los pequeños negocios además de que generaría congestionamiento vehicular.

Protege San Miguel pidió que se acuerde la no apertura de la tienda, más participación del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) y que se amplíe la zona considerada como centro histórico. Otro miembro del grupo pidió que en el área de construcción se destine a un centro cultural.

Arturo Balandrán, explicó que el INAH cuida que se conserve la integridad de zonas arqueológicas y arquitectura hasta el siglo XIX, y que el edificio de Codo data del siglo XX y además,  aseguró que el edificio no se encontraba dentro de la zona declarada como Zona de Monumentos Históricos. Agregó que únicamente recomendaron que el nuevo edificio respete la arquitectura de la zona, que el edificio no sea mayor a cinco metros y que utilice colores similares a los del área, entre otras observaciones. Remarcó que el decidir si una zona es patrimonio o no, es un tema subjetivo.

Finalmente, Balandrano ofreció ser el intermediario para que se reúnan Protege San Miguel, Coppel y autoridades de San Miguel de Allende y se analice la propuesta de construir el centro cultural que el grupo propone. “Me parece una propuesta muy inteligente” dijo Balandrano para Atención.

Édgar Bautista, después de que la alcaldesa Núñez aseveró que posiblemente no existían estudios de impacto ambiental o vehicular, dijo que los estudios existen y que los ciudadanos pueden consultarlos en las oficinas de Desarrollo Urbano. Mencionó que el Coppel de Insurgentes continuará abierto.

 

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