Regresa la fiesta al Valle

Por Antonio De Jesús Aguado

La fiesta de la Santa Cruz del Valle es más que el inicio y el fin de un ciclo, más que morir y renacer; representa el regreso de su coloquio y sus danzas, el regreso de música y locos, pólvora y comida. Tantas cosas que a través de los años no solo se han resistido a la extinción, sino que se mejoran.

Aquel que quiera conocer más sobre las tradiciones del Valle, debe hacer entrevistas extensas acompañadas de un mezcal, porque así es la gente de ese barrio, que tiene como dicho “nada se vende, todo se comparte”, así comparten el mezcal, que como el agua de lluvia, corre cada año por las calles de la colonia, mientras se mezcla con el olor a incienso de la iglesia, la música de los Leones de la Sierra, el baile, y los

colores de las danzas.

La Santa Cruz y el barrio

El Valle del Maíz, se encuentra localizado sobre la Salida a Querétaro, y de acuerdo a sus habitantes su fundación fue paralela a la Villa de San Miguel el Grande. El barrio es un lugar en el que la mayoría de sus habitantes son parientes y han heredado las costumbres de una generación a otra. Era un lugar en el que vivían los esclavos que trabajaban para los españoles, había chichimecas, negros y otomíes. La tierra del  Valle era muy fértil hace todavía unos cincuenta años y la gente que allí habita incluso contaba con pozos en sus casas pues el agua cristalina escurría de las montañas.

Aunque en muchas iglesias la Santa Cruz es de madera, la del Valle es de piedra. La tradición de esculpir cruces en roca vino porque los nativos—previo a la conquista—adoraban dioses de piedra y por eso al convertirse al catolicismo pidieron que las cruces fueran de roca, porque en ella seguían viendo a sus deidades.

Aunque se desconoce la fecha en que comenzó a celebrarse la Santa Cruz del Valle, registros indican que ya desde 1802 había una capilla rústica, que 100 años después, el 19 de junio de 1902, se adornó con la actual Santa Cruz de roca—decorada con los símbolos de la pasión y un Cristo dentro, que puede verse desde un pequeño cristal. La construcción del actual templo la inició Fray Luis Chávez de Garibay en 1936.

Sobre la salida a Querétaro también hay dos cruces más que son veneradas, éstas fueron construidas por los pobladores del área entre 1926-1929, cuando en la guerra de los Cristeros dos personas fueron allí asesinadas.

La Santa Cruz del Valle es muy milagrosa, y por esa razón, gente de todos los rincones de la ciudad llegan el día de la fiesta para colocar en un espacio de la iglesia—entrando del lado izquierdo—todo tipo de milagros, desde los más pequeños simbolizando a un ángel o a una virgen, hasta aquellas pinturas que dicen “agradezco a la Santa Cruz por haberme curado de la mordida de un perro con rabia”.

Los Leones de la Sierra

Aunque los eventos principales de la celebración se realizarán del 29 de mayo al 1 de junio, los vecinos del Valle ya han comenzado a realizar las visitas a la iglesia, para pedir permiso a la Santa Cruz y a Dios para iniciar con sus ensayos.

El capitán de mojigangas de la festividad, Polo Estrada, compartió con Atención un poema que dice “Las mojigangas regresan a su delirio ritual, hay wiri wiri, hay mezcal. Tiempo y espacio se besan, mientras haya fiesta cesan las penas. El despapaye coge a la muerte del talle y le esconde su guadaña. Como la flor a la caña, vuelve la fiesta al Valle”. Estos versos fueron escritos por Guillermo Velázquez, vocalista de los Leones de la Sierra.

El miércoles 28 de mayo, se presentarán dos grupos de reggae en el Valle a las 7pm. El Jueves 29 a las 8pm, se presentará Guillermo Velázquez y sus Leones de la Sierra. La relación entre el Valle y los Leones de la Sierra comenzó hace más de 25 años, cuando los invitaron para que la gente tuviera acceso a otras expresiones de cultura. Estrada dice que Guillermo Velázquez tiene una creatividad maravillosa para componer décimas, para describir lo que hay a su alrededor y expresarlo en verso.

La participación de los Leones de la Sierra es popular, no únicamente por ser una agrupación  que se caracteriza por cantar coplas de crítica política, sino porque cada año, durante su presentación, es natural que llueva. Y lo más sorprendente es que la gente a pesar de la lluvia, sigue bailando al ritmo de guapango y de las letras de los Leones. El grupo canta y toca hasta que se cansa, pueden ser hasta cinco horas continuas.

El ensayo real

La fiesta continúa el viernes 30 de mayo a las 6pm, con la llegada de una banda

de viento a la iglesia para cantar Las Tardecitas. A las 8:30pm, todos los involucrados en la festividad y devotos de la Santa Cruz, se reúnen en la iglesia para el “Ensayo Real” un ritual que consiste en pedir los permisos a la Santa Cruz y a Dios para que la fiesta se realice. En el ensaye real, una procesión que es punteada por la Santa Cruz Peregrina, sale de la iglesia del Valle y visita la Santa Cruz que está localizada frente al hotel Misión del Molino, para posteriormente bajar hasta el Mirador. Durante el regreso, la procesión que incluye: música, danzas, locos y devotos, realiza varias paradas en diversas casas en las que recogen ya sea pólvora, limosna, flores u otros artículos.

Esta procesión concluye en la iglesia, en la que se lleva a cabo la velación de la Santa Cruz, toda la noche. Durante la velación, se preparan xúchiles en honor a la cruz, así como todo tipo de velas artesanales adornadas con flores de cera de colores. Los xúchiles son colocados en diferentes lugares del Valle al siguiente día.

Las Guerritas

El sábado 31 de mayo, la fiesta continúa pues a las 5am comienza el disparo de fuegos pirotécnicos conocido como Alborada. Estrada dice que los cohetes son para anunciar a la gente que hay fiesta y es también una invitación. Asegura que hay aún comunidades en las que no hay celulares y que en lo alto de un cerro, después de una boda, si sobró comida y bebida, ponen a un niño a tocar una caja de cartón como tambor, para avisar a la gente que acuda al lugar.

A las 5pm, el mismo día, una procesión de danzas, demonios, locos y soldados sale del Valle rumbo a un campo junto a la Plaza Real del Conde, en donde después del sonido de una fuerte explosión, comienza una guerra de rayados contra soldados.

Saúl Sánchez, Crecencio Olivares y Antonio Álvarez, comentan que esta guerra anteriormente se hacía diferente, pues se presentaban ante la Santa Cruz ofrendas que cargaban las yuntas  que eran custodiadas por los soldados. Los apaches o rayados, subían al cerro y de allá bajaban gritando y bailando para robar la fruta; ese acto causaba el enojo de los soldados y entonces comenzaba la lucha. Esta pelea, es una forma de demostrar la conquista española hacia los nativos. La guerra concluye cuando ya todos están cansados. La fiesta continúa en el Valle con todo tipo de danzas.

Desfile de domingo y palo encebado

El domingo, a las 12 del medio día mojigangas sonrientes, danzas, cuadros de locos, bandas de música y carros alegóricos salen del Valle y desfilan por las principales calles de la ciudad. Este desfile comenzó hace muchos años e incluía sólo un violín y una chirimía y tenía la intención de recolectar artículos para la festividad, paulatinamente fue creciendo hasta alcanzar esta magnitud. El desfile concluye en el Valle en donde siguen bailando las danzas.

Actualmente se instala sábado y domingo un palo encebado que tiene una altura de seis metros. En la cima se ponen todo tipo de artículos, desde refrescos hasta macetas con plantas. Esos enseres son una recompensa al esfuerzo de aquellos que se suben para bajarlos.

A las 6:30pm, se realiza una entrada de parandes—ofrendas que contienen todo tipo de panes—que cada año se entregan a la persona que así lo desee con el compromiso de que lo repondrá al año siguiente. A las 7pm, comienza un coloquio llamado “El tesoro escondido”, una obra de teatro que relata las artimañas del demonio para evitar que los pastores llegaran a Belén para adorar a Jesucristo después de su nacimiento; ésta concluye al siguiente día a las 7am.

Consulte el programa completo en Qué Pasa.

Danza de apaches

Las danzas son variadas, algunas como la de apaches, cuentan con una muerte, un diablo y un loco, quienes “matan” a un danzante y simulan repartirlo. Posteriormente el muerto es resucitado por otro integrante de la danza y el baile continúa; este acto puede repetirse múltiples ocasiones. Esa es la danza auténtica del Valle, iniciada por Macedonio Arzola en una fecha incierta. La danza fue pasando de un mayordomo a otro hasta que se desintegró. Esta danza cuenta con apaches—que visten ropa café que simula piel y plumas—y los franceses que visten calzoncillos, medias y camisa azul, además de una gorra y una capa. Según los integrantes que ahora intentan revivirla y volver al origen, este baile es una remembranza de la batalla de puebla.

 

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