Embarazo adolescente: Causa y efecto

Por Jade Arroyo

El embarazo adolescente es un problema social y de salud pública, especialmente en las zonas rurales del estado que, carecen de información sobre métodos anticonceptivos y no ejercen sus derechos sexuales y reproductivos. Guanajuato está entre los cinco primeros lugares a nivel nacional en casos de embarazo en adolescentes. El cuidado de la salud sexual de los adolescentes no puede dejar de lado la prevención. Para echar luz sobre el tema, Atención platicó con consejeros, médicos y psicólogos.

Datos y estadísticas

Según Aproximaciones al embarazo en la adolescencia en Guanajuato: Un abordaje integral, un estudio realizado por el Instituto de la Mujer Guanajuatense, la población adolescente se ha duplicado en los últimos 30 años. El embarazo en adolescentes presenta diferencias sustanciales entre los países subdesarrollados y los industrializados: en México, 70 de cada mil mujeres adolescentes están embarazadas, mientras que en Francia y Alemania sólo 9 y 4 de cada mil presentan embarazo. Además, en México el 50 por ciento de los delitos sexuales son contra niñas y mujeres adolescentes. De acuerdo a información proporcionada por CASA, A.C., los partos de mujeres menores de edad en 2013 fue del 11 por ciento, mientras que las pruebas de embarazo realizadas del 20 por ciento.

La salud reproductiva y la marginación social

Las mujeres de zonas rurales son las que menos información de salud sexual y reproductiva reciben, ya que por su condición social pocas cuentan con una educación digna, completa y real. Aproximadamente el 40 por ciento de

los y las jóvenes en México viven en el campo, de acuerdo con datos divulgados por la CONAPO, la tercera parte de las jóvenes viven en hogares en situación de pobreza; la mayoría abandona la escuela a edad temprana y la migración se convierte en un medio recurrente para mejorar sus ingresos; por otro lado estos movimientos migratorios pueden representar un factor de riesgo, en la medida que se podrían favorecer prácticas de riesgo en encuentros sexuales ocasionales y desprotegidos.

Campañas de educación

Juan Carlos Gómez Estrada es el coordinador del programa PESSANE (Programa Educativo en Salud Sexual y Abogacía) de CASA A.C, que imparte talleres y pláticas en las escuelas, mayormente en comunidades rurales. Los padres de familia suelen ser una barrera, ya que piensan que al hablarles a los chicos sobre sexualidad los están induciendo a comenzar su vida sexual; los maestros por otra parte los reciben bien, dado los altos índices de deserción escolar por embarazos. En promedio los jóvenes inician su vida sexual entre los 11 y 15 años, en la etapa de la secundaria, entre desinformación, creencias erróneas, doble moral y falta de medidas anticonceptivas. Gómez Estrada comenta que la comunicación y la calidad de las relaciones familiares son fundamentales para que los jóvenes enfrenten situaciones en su vida personal, tales como la prevención. Los factores del por qué no se emplean métodos anticonceptivos son usualmente: vergüenza con la sociedad y los padres, falta de información y poco acceso a los métodos. Además del desconocimiento y la ignorancia sobre temas de salud sexual y reproductiva, también el embarazo es a veces usado como forma de escapar del núcleo familiar o retener a la  pareja

En el DIF, a través del programa PREVERP, se previenen los riesgos psico-sociales como las adicciones, el suicidio o los embarazos en adolescentes. La responsable de este programa, Esther Muñoz, dijo que trabajan principalmente en escuelas. También trabajan con los padres para que reconozcan los problemas que existen en sus hogares y puedan solucionarlos.

Repercusiones negativas

La deserción escolar es el factor número uno en el desarrollo social y personal de las adolescentes embarazadas. Las jóvenes abandonan sus estudios y por ende ya no pueden tener un mejor empleo o nivel de vida, también es más difícil para ellas ascender en el escalafón social.

Las jóvenes adolescentes, al ser madres solteras, también sufren discriminación y rechazo. Los embarazos y maternidad adolescente se asocian con una peor salud tanto de la madre como de los hijos: toxemia, preeclamsia, eclampsia, desnutrición, bajo peso al nacer y se frena el desarrollo del cuerpo de la madre. La atención prenatal en adolescentes también es muy poca, el personal de CASA refiere que las jóvenes llegan a consulta después del tercer o cuarto mes de embarazo.

 

Testimonios

María (alias) es madre de una joven de 16 años con siete meses de embarazo. María también es parte del personal de una institución educativa, misma donde solía estudiar su hija hasta que fue dada de baja debido a su embarazo. La expulsión de la escuela a jóvenes embarazadas, a pesar de ser una práctica discriminatoria es considerada “parte de las políticas de la institución”. María no protestó frente al tema para no dañar su propia situación laboral o a su hija quién siempre estaba becada en esa escuela. Entre pausas y momento de lágrimas, María cuenta que ha sido una experiencia muy difícil, especialmente durante los primeros meses. Sobre todo porque su hija siempre fue sobresaliente académica y socialmente. “Siempre se habló abiertamente de educación sexual por parte mía, de su papá y hermano. No sé cómo pasó esto, hasta el día de hoy no me lo explico”. Los planes de la hija de María es tener su bebé y conservarlo, y seguir estudiando; cuenta con el apoyo emocional y económico de su familia. María también compartió que a lo largo de diez años trabajando en esa escuela, le ha tocado ver ocho deserciones forzadas de chicas, también ha escuchado de abortos clandestinos (una misma chica llego a practicarse hasta cinco). “Los padres de estas chicas no se enteran de nada”. En una ocasión, a una joven embarazada se le dio la oportunidad de estudiar desde su casa para completar el semestre; sin embargo, esta opción se le retiró por quejas de otros padres de familia, quienes argumentaban que ella no se merecía tal privilegio cuando había probado ser una joven sin moral. Los padres de familia también piden la baja de las alumnas embarazadas so pretexto de que van a “manchar” a sus compañeras e inducirlas al libertinaje.

Esther (alias) tiene 17 años tiene una bebé de 10 meses y cuenta tuvo el apoyo tanto de su familia como el de su novio y la familia de él. Dice que es muy difícil para una

adolescente acceder a métodos anticonceptivos, ya que por ley no se les brindan a los menores de edad sin autorización de sus padres o tutores (por ejemplo píldoras, la colocación del dispositivo, etc.) para cuidarse de un embarazo empleaba los métodos “naturales” como la interrupción o contar sus días fértiles, prácticas muy inseguras de acuerdo a médicos.“Yo no podía decirle a mi mamá que iba a tener relaciones y que me acompañara a pedir el método al centro de salud. Me castigaría.” Esther añade que el aborto nunca fue una opción, por las creencias espirituales de su familia.

Los retos y lo que sigue

La directora de la escuela parteras profesionales, María Eugenia Torres, considera que para que surja un cambio en esta problemática se necesita formar proveedores de salud mejor preparados y un contacto más empático desde el lado humano. “Qué a nivel nacional tuviéramos una campaña específicamente dedicada a la salud sexual y reproductiva de los jóvenes impartida en las escuelas. El objetivo de nuestra escuela es capacitar a mujeres de las comunidades rurales, para que a su vez ayuden a su propia comunidad; el papel de la partera en la comunidad es asistir y orientar en todas las etapas de la vida”. Juan Carlos, de PESSANE, comenta que la base para mejorar es proveer una educación sexual desde temprana edad (desde pre-escolar) porque  es un tema de importancia vital y parte integral de la vida y del propio desarrollo “como sociedad, debemos quitarnos los tabúes frente a la sexualidad”.

CASA es una asociación civil auto sustentable, que atiende a la comunidad sanmiguelense y comunidades rurales circundantes entre sus distintos programas de prevención, atención psicológica legal y de salud. Para apoyar a esta institución y acercarse hay varias opciones: ser voluntario, dar un donativo (con recibo deducible de impuestos), donativo en especie, etc. Visita empowercasa.org o las instalaciones en colonia Santa Julia y San Rafael.

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