Carlos Marín presenta sus esculturas en el Restaurant Mi Vida

Por Aurelio Ortega

La escultura de Carlos Marín se presenta en San Miguel de Allende a través de una muestra reciente que nos transporta al mundo del cuerpo y sus historias. El escultor michoacano exhibe más de 15 esculturas y relieves; en ellas el cuerpo humano es protagonista.

Perteneciente a una familia de artistas, Carlos Marín exhibe su virtuosismo al manejar magistralmente la escultura cerámica. La tierra es su elemento y a través de ella modela personajes que gozan, que inventan que lloran, que sueñan…

En esta extraordinaria muestra podremos descubrir las distintas emociones que nos propone el artista a través de sus piezas.

Hay en ellas un fino sentido del humor que nos arranca una sonrisa: “Los Nadadores” son cuerpos gozosos que disfrutan sus movimientos pausados y rítmicos por un mar sin agua. Las marionetas esperan una historia que los construya, los relieves son cuerpos, que fijos en la pared muestran su movilidad y expresión.

El artista nos hace ver también su compromiso con la naturaleza, sus esculturas se vuelven espacios que reciben árboles vivos. La vida y la representación de la vida dialogan en una verdadera obra de arte.

A Carlos Marín le preocupa y le ocupa lo relacionado con la naturaleza, a través de sus territorios vivos, intenta contener un trozo de vida que respeta y cuida. La naturaleza para Carlos Marín es ese espacio magnifico y misterioso donde crece la vida, que se presenta esplendida ante nuestros ojos, pero también herida y maltratada. Con los territorios vivos el artista establece un diálogo entre la naturaleza y lo que sabe hacer: arte.

La tierra con la que trabaja el artista es el origen, con sus manos la amasa y la convierte en barro y también con sus manos modela cada pieza. El cuerpo humano es su forma de expresión, a través de él manifiesta su decir, su pensar, su sentir y sobre todo sus preguntas. Cada pieza modelada en barro entra al horno, el fuego hace su trabajo final, cuece las piezas y les da firmeza. Cuando las piezas salen del horno es una sorpresa; el proceso del fuego transforma en tamaño, la textura y el color de la pieza; así el azar y el oficio se reúnen para el dar el producto final.

Esta muestra es el devenir de un arte que requiere oficio, un arte tradicional donde el modelado del barro es parte de la historia y las raíces del escultor, si bien encontramos en su trabajo esa huella del quehacer de un escultor de todos los tiempos, su lenguaje es el reflejo de lo actual: los diferentes temas de este tiempo están reflejados en estas piezas.

El restaurante “Mi Vida” en San Miguel de Allende, es anfitrión de esta interesante muestra, este prestigiado espacio ofrece una gran oportunidad para vivir la experiencia de una buena comida admirando estas piezas de arte: ¡excelente maridaje!, Hernández Macías 97.

 

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