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Mariposas San Miguel: diseño y comercio justo

Por Jade Arroyo

Mariposas San Miguel es una empresa social conformada por una organización que impulsa el desarrollo de las capacidades de mujeres artesanas textiles, en la comunidad rural de San Antonio de La Joya (ubicada a 30 minutos de la ciudad, camino a Guanajuato, con 380 habitantes). Se basa en los valores y lineamientos de Comercio Justo (democracia, igualdad, relación voluntaria entre productor-comprador, libre iniciativa, ecología) con el objetivo de posicionar el oficio de la costura y el bordado como una alternativa económica para las mujeres de esta comunidad rural. Siguiendo los valores de autonomía, dignidad, respeto a la libertad creativa, igualdad de oportunidades y equidad, se brinda la oportunidad a mujeres de esta comunidad para tener acceso a un trabajo en una zona donde el empleo es muy escaso, y al mismo tiempo, poder permanecer en el hogar y cuidar a sus hijos. Las mujeres pueden y deben ganar salarios justos por su trabajo manual de alta calidad, las integrantes de esta cooperativa deciden cuanto ganan. A la vez se busca contribuir a la sociedad y la equidad de género mediante un mensaje de paz. La artista Lena Bartula inició el proyecto en 2009. En abril del 2013, Leila Elliott-Ridgeway y Daniela Franco se hicieron cargo, con el objetivo de actualizar, promover y posicionar a Mariposas San Miguel en la ciudad, así como los Estados Unidos y el extranjero. Mariposas San Miguel surgió de la idea universal de la mariposa como símbolo de transformación y libertad. También es un homenaje a la historia y lucha de las hermanas activistas de República Dominicana Las Mirabal, como símbolo de fuerza y cambio. Por ellas, se conmemora el 25 de noviembre como el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.

Proyectos

Una de las iniciativas más inmediatas es la de modernizar y darle estructura a la producción y de abarcar un mercado más amplio (lo cual implicó bajar los precios de las bolsas y otros productos), así como innovar en los diseños. Una nueva línea de diseño es Pueblo Unido, la cual se presenta como una alternativa joven, fresca y más accesible. Son bolsas de hombro que combinan la labor de las costureras en la confección y el diseño de artistas emergentes que comunican distintas perspectivas sobre temas sociales contemporáneos y mensajes de paz. Pueblo Unido se define como eco-ético y emplea únicamente materiales reciclados. Está línea acaba de ser lanzada y Mariposas San Miguel busca hacerla crecer con el apoyo de artistas que quieran colaborar con diseños. Actualmente hay diseños por los artistas Alejandra Mendoza, Leonardo Díaz y por el ilustrador Edward Elliot-Ridgeway (esposo de Leila). Otro cambio es la presentación de una nueva “Mariposa”, es decir, una nueva versión de la icónica imagen que representa el proyecto. Será de líneas más estilizadas.

En la comunidad de San Antonio de la Hoya, las mujeres sólo tienen los recursos para hacer los bordados y el trabajo de patchwork. Las máquinas de coser están localizadas en la casa de la coordinadora del proyecto Ángeles Agreda (originaria de San Antonio de la Joya) quien vive en una colonia de la ciudad. Obviamente, esta situación implica mas tiempo y esfuerzo para la cooperativa, que si tuvieran los recursos completos para trabajar en su propia comunidad. Para solucionar esta situación, actualmente hay un centro comunitario a medio construir en San Antonio de la Joya, que servirá de taller de trabajo para la cooperativa. Sin embargo, la realización de este taller dista mucho de ser algo concreto, y se necesita apoyo y recursos para poder hacer posible su terminación y correcto equipamiento. Teniendo este centro comunitario, la cooperativa de mujeres podría crecer y progresar de una manera notable, concentrando la producción en un mismo lugar.

Shopping ético

Los productos de Mariposas son hechos enteramente a mano, empleando algodón y otras materiales de alta calidad. Fabricar una bolsa es una pequeña proeza, ya que lleva varias etapas e involucra el trabajo de dos o más mujeres: una hacer el trabajo de patchwork, otra borda las letras (“imagina un mundo sin violencia”), otra –quien sea costurera- ensambla todo para dejar la bolsa terminada. El proceso entero lleva de tres a cuatro horas, y la bolsa promedio (sencilla) de Mariposas San Miguel ronda los 350 pesos (anteriormente costaba 450 pesos).

Las bolsas vienen en una variedad de estilos, desde bolsa para llevar del hombro, tipo mensajero, pasaportera o pequeñas. Siguiendo el mismo estilo de bordado hecho y patchwork, también se fabrican gorras, caminos de mesa, fundas de cojines y vestidos para niñas y mochilas. Los productos están disponibles en línea, en ferias y bazares de arte y por cita. Se espera contar con un punto de venta fijo de Mariposas San Miguel pronto.

Las mujeres

La cooperativa está conformada por 16 costureras y bordadoras, una unida comunidad de mujeres de entre 18 y 60 años, son hijas, abuelas, hermanas, esposas, pero la mayoría son madres jóvenes con niños pequeños o bebes. Para todas ellas, el proyecto de Mariposas San Miguel les brinda una fuente de trabajo e independencia económica, les otorga un sentido de orgullo y empoderamiento personal y un ejemplo de otra alternativa de vida, para ellas y sus hijos. Ana, miembro de la cooperativa dice que se emociona mucho cuando ve por la calle a una persona llevando una bolsa de Mariposas San Miguel. “Es muy especial para mí ver a alguien cargando una bolsa que nosotras hicimos y llevando el mensaje de no-violencia.” Una de las colaboradoras más antiguas y coordinadora de la cooperativa es Ángeles Agreda, quien es parte de proyecto desde su nacimiento y también tiene proyectos alternos de costura y bordado. “Somos una grupo de mujeres que nos conocimos hace años, nos llamamos a nosotras mismas Mujeres Trabajando Juntas; con nuestro trabajo queremos crear conciencia en hombres y mujeres sobre el mensaje que ponemos en nuestros productos: terminar con la violencia”, cuenta Ángeles. Aunque la cooperativa prefiere mantener la privacidad de sus integrantes, nos compartieron que este proyecto ah sido una liberación en distintos planos, tanto laboralmente como personales: “Había mujeres muy cohibidas, al empezar este proyecto ampliaron sus mentes”. Y continuó Ángeles: “A las mujeres siempre se les da la ultima oportunidad, y esta situación se agravia en las zonas rurales. Es luchar para que la mujer tenga alternativas construyendo trabajos que les brinden una mejor alimentación, desarrollo familiar y agrícola.” Beatriz es madre soltera de dos hijos, tiene 42 años: “Necesitamos trabajar porque hay muchas necesidades. Ahorita mi hijo está terminando la primaria y necesita muchas cosas. Ojalá hubiera más trabajo para salir adelante”. Otra integrante es Ángeles Alvira: “Es una gran oportunidad para una mujer trabajar en este grupo, trabajar desde casa y poder a sus hijos. Se necesita de mucho valor y decisión para darles algo a tus hijos.”

Donativos y voluntariado

Siempre son bienvenidos los donativos de tela y materiales de costura. Mariposas San Miguel no tiene una tienda, entonces constantemente están buscando lugares y eventos donde promover el proyecto y ofrecer sus productos al público. Apoyo en producción de eventos y marketing también es una idea de cómo apoyar a esta cooperativa femenina. La nueva línea Pueblo Unido busca el apoyo de artistas que quieran apoyar el proyecto, mediante diseños para la línea que sean representativos de obra. El artista recibirá el crédito por el arte y además es una forma de promoción.

Por lo pronto, el próximo 15 de diciembre en Café Monet (Zacataeros 83) se llevará a cabo un concierto a beneficio de Mariposas San Miguel: una recaudación de fondos para terminar el centro comunitario en San Antonio de la Joya, que las mujeres tanto necesitan. Se puede contactar a Leila: leila@mariposassanmiguel.com y Daniela: daniela@mariposassanmiguel.com , visitar el sitio web www.mariposassanmiguel.com, su página de Facebook y suscribirse a su newsletter para enterarse de los eventos y sucesos importantes.

Leila Elliot-Ridgeway y Daniela Franco

Estas dos mujeres se hicieron cargo del proyecto hace apenas seis meses, con el plan de hacer crecer el proyecto de Mariposas San Miguel y expandir el desarrollo social, humano y económico de las mujeres de la comunidad de San Antonio de la Joya. Leila ha colaborado en programas de prevención de violencia de CASA y Proyecto 41 (el cual aboga por los derechos de la diversidad sexual). “Me sentí muy inspirada por el hecho de que fuera un proyecto completamente articulado por mujeres, era exactamente lo que quería hacer: crear un nuevo modo de trabajo”, compartió Leila. Daniela es mitad mexicana y lleva varios años viviendo en el país; se especializó en Derechos y Humanos y Negocios y al igual que Leila, ha estado involucrada con programas de desarrollo social y micro-préstamos. “En México aun hay mucha discriminación en contra de las mujeres, no ganas lo mismo. Es importante para ellas tener un ingreso propio y al mismo tiempo poder cuidar de sus hijos”, dijo Daniela.

Ambas participaron en el programa Libros Sin Fronteras, el cual acercaba libros a comunidades de San Miguel, fomentando la lectura. Durante ese tiempo conocieron a Lena Bartula, la iniciadora del proyecto, y fue ahí donde decidieron ser socias y la historia comenzó.

 

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