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La ofrenda de Día de Muertos: Un portal hacia el Otro Mundo

Por Jade Arroyo

Todas las culturas desarrollan una visión sobre la muerte que les determina su propia vida y pensamiento. Las nociones de divinidad y las cosmogonías siempre estarán acompañadas por encontrarle un sentido a la muerte. ¿Adónde vamos?

En esta diversidad de visiones, la manera en que nuestra cultura celebra el reencuentro con sus muertos se conforma como una herencia cultural que nos otorga identidad. Como escribiera Octavio Paz en El Laberinto de la Soledad: “Una civilización que niega a la muerte, acaba por negar a la vida”. Desde tiempo inmemorial, la sociedad mexicana ha sido ceñida por lo sagrado: santos milagreros, leyendas prehispánicas y rituales se funden con la rápida y a veces caótica vida moderna. El culto a la muerte es un elemento clave de la idiosincrasia de este país que se narra a si mismo a través de mitos.

El Día de Los Fieles Difuntos se celebra cada 2 de noviembre; la ofrenda o altar que se realiza es de las manifestaciones más importantes de esta festividad que gira en torno a la imagen de la calavera y en honrar la memoria de los ancestros. Por toda la complejidad y mística que encierra esta hermosa tradición, no es de extrañarse que sea Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad. Los mexicanos han celebrado ésto desde hace al menos tres mil años. Se cree que las almas de los niños muertos vienen el primero de noviembre y las de los adultos el día 2; la ofrenda no sólo es un homenaje a todos esos seres queridos, sino también a la manera de guiar las almas de regreso a casa ese día tan especial. La palabra correcta para referirse a estos artísticos y tradicionales montajes es ofrenda, ya que es dedicada a personas mortales (altar se guarda para los santos, no para los comunes pecadores como somos la mayoría).

Anatomía de la Ofrenda y simbología

La construcción del altar varía bastante en las circunstancias y creatividad de cada quien, sin embargo hay varias reglas que seguir. Una de ellas es que el altar se divide en niveles, que representan las etapas en la ascensión espiritual.

Las divisiones más usadas son de tres niveles (inframundo, etapa media y gloria espiritual), pero también se estilan de siete niveles. Siempre en el nivel más alto va la imagen espiritual (representada por la imagen de Cristo, la Virgen o el santo al que se le profese fe). El que sigue va a las ánimas del purgatorio; luego va la sal, más abajo el pan de muerto, luego la comida, el penúltimo es para la foto de las personas que se honran, y el ultimo nivel representa la tierra, por lo que mucha gente acostumbra poner semillas o hacer cruces de maíz. Para formar uno de tres niveles, se puede usar una mesa y cajas (y claro, mucha creatividad).

Flores. Principalmente Cempaxuchitl (flor de los cien pétalos), nube y amaranto (que se cree atrae y guía a las almas). Las flores dan la bienvenida al alma, perfuman y embellecen el lugar. La flor blanca representa el cielo, el amarillo la vida y la morada el luto.

Calaveras de azúcar. Tienen el nombre del difunto en la frente. Deben ser quebradas al retirar la ofrenda y consumidas por la familia y los amigos

Copal. El humo del incienso simboliza el paso de la vida a la muerte y purifica la atmósfera.

Fotos. Una foto de la o las personas honradas se colocan en la parte superior de la ofrenda.

Pan de Muerto. Se trata de pan dulce perfumado con anís y azahar, en forma de huesos y cráneos y espolvoreado con azúcar. Simboliza el cuerpo y la sangre. Además es delicioso.

Papel picado. Representando el viento: trae color y alegría de vivir.

Velas. Representan fuego; las llamas supone que debe ser la ascensión del espíritu, también la luz en el viaje del alma. Cuatro velas se pueden colocar para hacer una cruz y marcar los cuatro puntos cardinales.

Agua. El agua tiene muchos significados, pero el principal es aliviar la sed del espíritu. Simboliza la vida y energía para el camino. Se ofrece dentro de cristales trasparentes.

Comida. Se deben ofrecer los platillos que eran los favoritos del muertito en cuestión. Debido a la dieta mexicana, usualmente las ofrendas tienen mole, pozole, tamales, etc También se ponen frutas frescas.

Artículos personales. En la oferta, diferentes cosas que pertenecían a los difuntos se colocan, haciéndolo muy personal ya que se cree que eso le otorga la presencia de la persona, como por ejemplo sus lentes, una pipa, biblia de cabecera, anillo preferido, etc.

Adornos. Aquí entra la creatividad de cada quién, ya que los artesanos han creado una enorme producción de piezas con temas de Día de los Muertos, que se han incorporado a los altares: Catrinas de papel mache, esqueletos de varios materiales, alfeñique -por supuesto-, etc.

Imagen Espiritual. Una cruz, imagen de santo o virgen al que se profese fe, va en la parte más alta de la ofrenda, acompañada de la imagen de la persona fallecida.

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