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Casa hogar no desaparece, evoluciona

Por Antonio De Jesús Aguado

En México, según cifras del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), existen 682 orfanatos, casas cuna o casas hogares, que albergan cerca de 20,000 niños y niñas. Dos de esas casas hogares se encuentran en San Miguel de Allende: Casa Hogar Santa Julia que actualmente se ha fusionado con Casa Hogar Don Bosco (resguardando 52 niñas), y Santuario Hogar Guadalupano Mexiquito (alberga 27 niños).

Las casas hogar en el país subsisten gracias a las donaciones de benefactores, ya que no son instancias gubernamentales. Posterior a la fusión de la Casa Hogar Don Bosco y Santa Julia, varios benefactores y voluntarios se han retirado debido a que “no alcanzaron a comprender el objetivo del proyecto”.

Sin embargo, Don Bosco no se extingue, evoluciona y se fusiona con Santa Julia para reducir gastos de operación.

Las casas hogar en San Miguel

La religiosa Lidia Miranda es la directora de la casa hogar Santa Julia Don Bosco (nuevo nombre de la casa). Miranda dijo que este albergue para niñas está administrado por las Hermanas Dominicas de María, pertenecientes a la congregación fundada por San Francisco de Guzmán en el siglo XIII. El padre José Mercadillo, quien era párroco en la parroquia de San Miguel Arcángel y director de la casa de ejercicios en Atotonilco, invitó a las hermanas para que vinieran a San Miguel a formar una nueva orden (Hermanas Dominicas de María), misma que fue fundada el 8 de septiembre de 1949.

Según la hermana Miranda, el padre José Mercadillo encontró frecuentemente niños abandonados en basureros y hormigueros y se preocupó por quién los cuidaría; por eso, en 1959 fundó la casa hogar en la casa de ejercicios de Atotonilco. Aunque eran pocos, los niños y niñas vivían en un espacio adjunto al convento.

Más tarde un patronato se reunió y ofreció a las religiosas trasladar a los niños al centro, a las casas ubicadas en Sollano 14 (para niñas) y 16 (para niños).

En 1978, el padre José Guadalupe Mojica tenía un espacio para albergar niños desamparados y pidió a las hermanas dominicas que lo ayudaran en su obra. Mojica donó el Santuario Hogar Guadalupano, a donde se trasladó a los niños de todas las edades. Las niñas menores se mudaron a Sollano 16 y las mayores se quedaron en Sollano 14. Más tarde, los dueños solicitaron la entrega de esa casa, fue cuando se donaron las instalaciones de la colonia Santa Julia (a donde se trasladó a las niñas menores el 6 de noviembre de 1999).

La idea era albergar niñas pequeñas en Santa Julia y después, cuando tuvieran más de 12 años, trasladarlas a Don Bosco; sin embargo, cuando las niñas iban a ser reubicadas se resistían a dejar su hogar, por lo que ambas casas comenzaron a recibir en resguardo niñas de todas las edades, principalmente canalizadas por los DIF (de todo el estado). La directora dijo que se dieron cuenta de que estaban duplicando muchos gastos y trabajo, por eso decidieron fusionarse.

Cómo llegan las niñas a la casa Algunas niñas han sido llevadas por su propio padre o madre cuando no pueden estar con ellas y las situaciones son variadas. “Aquí siempre las aceptamos, pero si los papás dicen que la niña es muy rebelde, la niña se rechaza porque el trabajo de los papás es amarla, formarla y darle educación, la casa no es un lugar de castigo para que las niñas aprendan una lección, es para aquellas que necesitan protección” dijo la religiosa. Las niñas que actualmente—y las que han pasado por la casa—están allí porque sus padres han tenido situaciones complicadas (como trabajos ilícitos y situación de cárcel), porque son huérfanas o porque sufrieron abuso de distintos tipos; y en su mayoría son canalizadas a la casa por la Procuraduría de Justicia o por los diferentes DIF del estado o de la República, dependiendo en dónde haya lugar, ya que la mayoría de los refugios están saturados en el país.

En esta casa se tiene la política de no separar a las hermanas cuando llegan juntas, debido a que ya han perdido a sus padres, su casa, su entorno, y se apoya para que no sufran una pérdida más.

Aquí siempre habrá espacio, comenta la hermana Lidia, si no hay una cama; tenemos el pasillo, las oficinas, la sala donde la niña puede dormir algunos días antes de que le hagamos espacio o alguien done una cama, pero “estoy segura que aquí estarán mucho mejor que en la situación que se encontraban anteriormente”, dijo la directora.

Actualmente, la casa alberga 52 niñas, todas están inscritas en algún sistema educativo que va desde preescolar hasta universidad. Las niñas estudian gracias a becas que reciben de bienhechores.

La madre Lidia comentó que la casa hogar no recibe apoyo de instituciones gubernamentales, aunque muchas veces se firman convenios cuando el DIF canaliza a las niñas; y esos sistemas se comprometen a brindar ayuda psicológica a las niñas, salud o educación, pero al cambio de administración algunos convenios no se han respetado. Citó el ejemplo de un DIF que se comprometió a entregar leche cada mes para las niñas que resguardan allí, y nunca ha fallado, sin embargo, dijo que existen otros que se comprometieron igual a entregar leche y por varios meses no lo han hecho “y no podemos negar la alimentación a las niñas”, remarcó.

Anualmente el DIF nacional realiza unas 240 entrevistas de adoptantes nacionales y entrega en adopción a 27 niños. Atiende 120 solicitudes de extranjeros y entrega 20 infantes en adopción.

Formando para el futuro

La religiosa informó que después de la fusión, las niñas de la Casa Hogar Santa Julia han tenido que aprender a cocinar, ya que deben estar preparadas para un oficio en su vida futura, además toman clases de música y están a punto de formar un coro.

La madre también dijo que la casa hogar debe ser un lugar de paso para las niñas, y no deben quedarse allí por mucho tiempo, ya que para crear su verdadera identidad necesitan de la figura de una madre y un padre, por eso, remarcó que “si los DIF saben que los papás no tienen la capacidad emocional, física o económica para sostener a los niños y saben que no es seguro que regresen a los hogares, deben agilizar los trámites de adopción”.

Función del DIF en el proceso de adopción

De acuerdo con la página electrónica del DIF nacional, éste tiene como objetivo lograr la pronta y adecuada integración de las niñas y niños albergados en casas hogar a su familia de origen o una familia adoptiva calificada. El sistema DIF también tiene como función la promoción de pérdidas de patria potestad para que los niños puedan ser adoptados.

Los trámites para que un niño se entregue en adopción va de ocho meses a un año; los interesados en adoptar un niño deben comprobar que su edad es 17 años mayor al niño que se pretende adoptar; comprobar que es persona de buenas costumbres además de aprobar varios exámenes, entre ellos psicológicos.

Aunque el adoptante puede elegir entre un niño o una niña, no puede verlo antes de que le sea entregado, ni conocer a los padres biológicos, devolverlo o donarlo si ya no lo quiere, ya que desde el momento de adopción adquiere los derechos de un hijo biológico. En el DIF los trámites de adopción son gratuitos. En la siguiente edición, lea un artículo sobre cómo adoptar, asesorado por el DIF municipal.

El DIF en San Miguel de Allende está ubicado en San Antonio Abad esquina con Insurgentes. El horario laboral es de lunes a viernes de 8:30am-4pm. Teléfono 152-0910 dif@sanmigueldeallende.gob.mx DIF nacional, Zapata 340, Santa Cruz Atoyac, 03310, México DF, 553- 0032-200 DIF nacional,

 

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