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¡Viva San Miguel de Allende, viva México!

Por Antonio De Jesús Aguado

Aunque San Miguel de Allende podría hoy ser una ciudad fantasma debido al proceso de Independencia que se vivió en ella en 1810, es una ciudad muy viva, y ello se demostrará con las festividades para recordar el 213 aniversario del inicio del movimiento por la Independencia. El gobierno local, tradicionalistas y todos los sanmiguelenses demostrarán que en San Miguel, septiembre es sinónimo de fiesta y tradición, ya que concluyen las Fiestas Patrias y comienza la feria en honor a San Miguel Arcángel.

Las causas que llevaron a pensar en una lucha por la independencia de la Nueva España fueron varias, entre ellas el hecho de que por más de 200 años los españoles (peninsulares) se habían apropiado de las tierras cultivables y los fondos mineros y ganaderos. Las propiedades sólo cambiaban de dueño al venderse a otros españoles,  heredarse o donarse a instituciones benéficas que administraba la iglesia. Los criollos (hijos de españoles nacidos en la Nueva España) y mestizos (descendientes de españoles e indígenas) con mayor educación eran relegados y ostentaban puestos políticos medianos o de poca importancia, por lo que comenzaron a desear la independencia. Los indios y mestizos desposeídos, estaban dispuestos a seguir a quien les prometiera un cambio social que mejorara su calidad de vida. Las rebeliones comenzaron desde 1642, sin embargo, no fue hasta el 16 de septiembre de 1810, cuando inició la lucha que liberaría al actual México de la corona española.

San Miguel, cuna de la Independencia

En 1808, después de España fuera invadida por Napoleón Bonaparte, en la Nueva España surgieron juntas conspiradoras para que fuera una nación independiente, varias de estas reuniones se llevaron a cabo en la actual Ciudad de México, Morelia, Oaxaca, Xalapa y Valladolid, pero todas fueron descubiertas y sus miembros ajusticiados. Sin embargo, la junta de San Miguel el Grande, iniciada por el capitán Ignacio Allende, miembro del regimiento de los Dragones de la Reina, que se realizaba en el entrepiso de la casa ubicada en la esquina de Plaza Principal y San Francisco y en la que participaban varios sanmiguelenses criollos como los hermanos Juan e Ignacio Aldama, el padre Manuel Castiblanque –capellán de la capilla de Nuestra Señora de Loreto –, don Luis Malo, Felipe González, Francisco de Lanzagorta y don Juan de Umarán, entre otros, y a la que posteriormente fue invitado el cura de Dolores, don Miguel Hidalgo y Costilla, creció y se perpetró. Se extendió hasta Querétaro, en donde participaron el corregidor Miguel Domínguez y su esposa doña Josefa Ortiz.

La conspiración fue descubierta en Querétaro en la primera quincena de septiembre. Josefa Ortiz de Domínguez, quien conoció la noticia el 15 de septiembre de 1810, pidió al alcalde de Querétaro Ignacio Pérez que avisara a Ignacio Allende sobre el suceso, cuando Pérez llegó a San Miguel (por la noche) entregó el mensaje a Juan Aldama, éste fue en caballo a Dolores, en donde se encontraba Allende en casa del cura Hidalgo, y les notificó a ambos que la conspiración había sido descubierta.

Los planes para iniciar la lucha estaban previstos para iniciar el 8 de diciembre de ese año en San Juan de los Lagos, a donde acudía mucha gente para la fiesta en honor a la Virgen. Sin embargo tras la premura del tiempo, el 16 de septiembre –que era domingo—las campanas de Dolores repicaron para llamar a misa, la multitud llegó a la ceremonia, Hidalgo explicó los planes a la multitud – a la que se proveyó de armas rústicas—y gritó “Viva Fernando VII y muera el mal gobierno”.

Entrada de los insurgentes y exterminio de la Villa

Los insurgentes salieron de Dolores por la mañana, pasaron por Atotonilco en donde el capellán entregó un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe, y se dirigieron a la villa de San Miguel. Los españoles radicados en la villa, ante la noticia del avance insurgente, se refugiaron en las Casas Reales –hoy el viejo edificio de la Presidencia –y exigieron al general Narciso María Loreto de la Canal –jefe de los Dragones de la Reina– que los resguardara.  Cuando Allende entró a la villa se dirigió a las Casas Reales y  pidió a De la Canal que entregara la plaza, prometiendo respetar la vida de los españoles. De la Canal, conociendo la honestidad de Allende, entregó a los españoles que fueron únicamente conducidos al Colegio de San Francisco de Sales –hoy la Universidad de León. Sin embargo, según la historiadora Guadalupe Jiménez Codinach, cuando la multitud que seguía a Hidalgo entró a la villa, “la plebe se juntó y a fuerza de golpes abrió las puertas de la tienda de don Francisco de Landeta –hoy La Coronela– y la saqueó”, al igual que la tienda de don Pedro de Lámbarri –hoy la churrería de Margarita Gralia. Allende, dice Jiménez Codinach, “a fuerza de cintarazos disolvió la multitud, la que se fue retirando. Poco después de las diez de la noche, todo quedó sosiego”.

Al siguiente día, el 17 de septiembre, se formó en San Miguel la primera junta independiente, presidida por el licenciado Ignacio Aldama.

Después de que los insurgentes salieron de San Miguel, las familias criollas y españolas dejaron la villa y sus propiedades fueron confiscadas, por ello, haciendas y las casas quedaron en el abandono, siendo constantemente saqueadas por incursiones de guerrillas.

Actualmente, cada 16 de septiembre a las 6pm, se representa la entrada de los insurgentes, como parte de las celebraciones de la Independencia. Allende, Hidalgo y Aldama son representados por actores, que a caballo conducen un numeroso grupo de hombres, mujeres y niños disfrazados como campesinos de la época (con ropa de manta, armados con piedras, palos, herramientas para la agricultura y antorchas) que entran por la calle de Insurgentes clamando por la independencia. Las mujeres, con hollín en la cara, llevan el pelo trenzado y cargan canastas con comida.

Los insurrectos toman la calle de Hernández Macías para conectar con Canal. Allí, se detienen, y los personajes de Allende y De la Canal representan la toma de las Casas Reales en el antiguo edificio de presidencia municipal, sube las escaleras del edificio junto con el personaje de Hidalgo y desde el balcón dan otro grito de Independencia. Este año esta tradición cumple 30 años.

La fiesta de los sanmiguelenses y visitantes

La fiesta en San Miguel comienza desde el 13 de septiembre con la carrera simbólica por las principales calles de la ciudad. Los ganadores de esta competencia son quienes el 15 de septiembre van de San Miguel a Querétaro; lugar en el que en un acto solemne se rememora el mensaje que la corregidora entregara a Ignacio Pérez. El alcalde de Querétaro entrega a los corredores el mensaje libertario. Los corredores salen a las 4pm de Querétaro recorriendo el camino que en 1810 caminó Pérez, con el objetivo de traer el mensaje a San Miguel.

Entre tanto en la ciudad a las 10pm, de la Calzada de la Aurora sale un grupo de insurgentes con antorchas y se dirigen al Jardín Principal. A las 10:30 la bandera que se ondeará es trasladada del antiguo edificio de presidencia municipal, a la casa que ocupara Ignacio Allende, la bandera es trasladada por el alcalde Mauricio Trejo, flanqueado por miembros del ejército e integrantes del cabildo. A las 11:55pm está programado el arribo de los atletas que  vienen de Querétaro con la antorcha que representa la libertad, cinco minutos más tarde llegan a la Casa de Allende. A las 11pm el presidente Trejo aparecerá en el balcón derecho de la Casa de Allende y dará el tradicional grito de independencia.

La fiesta continúa en la plaza principal con música mexicana, fuegos pirotécnicos y música en vivo a las 12am con el grupo Son Latino, que se prolonga hasta las 3am.

Las celebraciones continúan el día siguiente con un acto cívico y encendido del fuego simbólico en el jardín principal. A las 11am inicia un desfile que recorre las principales calles de la ciudad, en éste participan reinas de belleza, carros alegóricos, miembros del ejército, clubes y algunos estudiantes. A las 6pm se celebra la entrada de los insurgentes. Más tarde, en el Jardín Principal, se presenta el ballet folclórico de San Miguel.

Finalmente, el 17, en el salón de cabildos se realiza una reseña de la constitución del primer ayuntamiento del México independiente.

Consulte el programa completo de actividades en Qué Pasa.

Casa de las Conspiraciones

Esta casa, ubicada en la esquina de Plaza Principal y San Francisco, perteneció a Domingo  de Allende, hermano de Ignacio Allende. En la planta alta se celebraban bailes, entre tanto, los conspiradores planeaban en el entrepiso la independencia.

Cuando estalló la guerra de independencia, las familias de los insurgentes huyeron de San Miguel el grande y sus propiedades no únicamente fueron saqueadas por el ejército español, sino confiscadas por el gobierno.

La casa de las conspiraciones quedó a cargo de los sirvientes y se ha conservado “intacta”. En 1845 la casa fue vendida y desde entonces ha sido heredada de generación en generación. El mobiliario de la casa data de principios del siglo XX, sin embargo, supervisado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia el entrepiso de las reuniones se ha conservado intacto desde entonces.

La casa que perteneciera a Allende está a cargo del INAH, se convirtió en un museo y en la segunda planta se ha hecho una recreación de la decoración previa a la lucha independentista. La casa está ubicada en la esquina de Cuna de Allende y Umarán.

 

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