Virgen de Loreto, festividad y misticismo

Por Antonio De Jesús Aguado Martínez

Misticismo, historia y tradición envuelven a la Virgen de Loreto, declarada Patrona Excelsa de la Villa de San Miguel el Grande el 8 de septiembre de 1736. Este año, la celebración inició el 30 de agosto, y se extenderá hasta el 22 de septiembre, comenzando en el templo del Oratorio, extendiéndose a la colonia Montes de Loreto, para concluir en el templo de la Ermita.

La Virgen de Loreto y la Santa Casa

La devoción de la Virgen de Loreto, según el Padre Josué Alejandro Rodríguez, data del siglo XIII (1291 aproximadamente), cuando la casa en donde nació la Virgen María y donde además se dio la “encarnación del verbo divino”, era ocupada por esclavos turcos, y por ello fue trasladada a Loreto Italia y colocada en un huerto de laureles.

La representación de la Virgen (que carga a un infante) no tiene brazos y existen dos versiones que explican la falta de sus extremidades. La primera historia, establece que ángeles y serafines trasladaron la Santa Casa desde Nazaret a Italia, y durante el trayecto, la Virgen prestó sus brazos para la gran empresa. La historiadora Graciela Cruz dijo que la segunda versión indica que una familia poderosa de Italia pagó para que cada piedra de la casa fuera trasladada; a esta versión, la acompaña la historia de que un sacerdote, en una guerra contra turcos fue impactado en sus entrañas. El sacerdote se encomendó a la Virgen, misma que con sus brazos mantuvo las entrañas del sacerdote. Éste llegó a la Santa Casa, ofreció una misa y posteriormente falleció.

Graciela Cruz explicó que la devoción de la Virgen es de origen jesuita, orden que llegó a México en el siglo XVII, posterior a la conquista. En San Miguel, la devoción está ligada a don Manuel Tomás de la Canal. Según Cruz, los De la Canal era una familia muy importante, vinculada al cabildo de la capital virreinal y al consulado de comerciantes. Sse distinguieron por la donación de grandes obras civiles y religiosas, sobre todo a los jesuitas, teniendo relación con los colegios que éstos formaron para los hijos de los nobles indígenas, tales como el de San Gregorio o el Monasterio de Tepotzotlán; en el cual se encuentra la primera referencia a la devoción lauretana porque hay una Santa Casa y un camarín.

Llegada de la Virgen a la Villa y el templo de la Ermita

Don Manuel Tomás de la Canal viajó a Tierra Adentro (como se conocía a esta zona) y llegó a la Villa de San Miguel el Grande. Una vez en la Villa, don Manuel Tomás benefició a la recién fundada (2 de mayo de 1712) Congregación del Oratorio de San Felipe Neri. El terreno de la actual Santa Casa fue vendido a don Manuel Tomás por los padres del Oratorio. Según el padre Rodríguez, la imagen de la Virgen del Oratorio llegó a la Villa entre 1734 y 1736, traída de Italia. La historiadora informó que en la actual iglesia de la Ermita, era el lugar en donde el camino se separaba para México y Querétaro (saliendo de San Miguel); en dicha área se construyó una pequeña capilla para recibir a la Virgen. De acuerdo con información del Oratorio, la Virgen llegó a la pequeña capilla de la Ermita, allí la imagen se descubrió y se adornó para ser llevada en hombros a la Santa Casa, “con toda la solemnidad que ameritaba por ser la madre de Dios, por la importancia de la familia de la Canal  y por la entronización de la imagen en la Santa Casa”.

Cruz comentó que regularmente las Santas Casas son una réplica de la de Italia, sin embargo, la Ermita es diferente. Era una capilla modesta que no tenía una escultura de la Virgen, sino una pintura que representa el traslado de la Santa Casa por los cielos. Actualmente está detrás del altar principal. Don José, encargado de la Ermita, dijo que, considerando los rasgos, la escultura de esa virgen de Loreto fue hecha por un mexicano. Cruz agregó que en siglo XIX (1876) la capilla fue intervenida por Zeferino Gutiérrez, constructor de la torre neogótica de la parroquia, quien le agregó un pórtico neoclásico, así como una columna con una virgen María con atributos de la purísima Concepción. “La Ermita es una capilla de barrio de gran importancia para la historia sanmiguelense. La fiesta es una de las más tradicionales” ,dijo Cruz y agregó que la organización para conservar la capilla y la veneración de la Virgen en ese espacio está registrada desde hace más de 200 años. La fiesta en este lugar se realizará el 21 y 22 de septiembre.

Santa Casa de Loreto y el camarín en el Oratorio

La Santa Casa de Loreto, ubicada en el costado derecho del altar del Oratorio, está basada en la Santa Casa de Italia, pero con dimensiones más pequeñas. Esta capilla sólo cuenta con tres paredes; el fondo y dos laterales, no tiene la frontal ya que representa la verdad teológica que establece que “La casa de Dios está abierta para todos”. El camarín que se encuentra detrás de la Santa Casa es de estilo barroco e incluye frescos que relatan el traslado que los ángeles hicieron de la casa. Además, contiene imágenes de talla barroca que representa una alegoría teológica del misterio de la reencarnación. Todo el camarín simboliza el vientre de la Virgen. La cúpula del camarín remata con una corona similar a la de la Virgen.

Festividad

La historiadora comenta que el 8 de septiembre de 1836, el cabildo español de San Miguel el Grande declaró a la Virgen de Loreto como Patrona Excelsa de la Villa, por eso su fiesta se celebra en septiembre, para conmemorar su jura como patrona. Este nombramiento impactó a la población nativa “pues la Virgen era la patrona y debía venerarse como tal”. Según Cruz, a la Virgen se recurría en momentos críticos cuando se padecía enfermedades o sequías, también se le pedían favores especiales como el buen temporal. “Hay testimonios y documentos de milagros de la época relacionados con enfermedades que se padecían y se curaban”, dijo y agregó que la fiesta que se celebraba era tan importante como la de San Miguel Arcángel, sin embargo, coincide con el padre Roberto Almaguer en que la festividad decayó debido a los cambios sociales ocurridos durante la época de Independencia, y sobre todo porque la costumbre estaba arraigada completamente a las familias españolas de la época. Pero tan importante era, que incluso, el barrio más grande esa época, con más de 400 familias llevaba su nombre, Barrio de Loreto.

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Vestimenta de la virgen

La Virgen está ataviada con un vestido amplio en forma de abanico con cinco pliegues,  que simbolizan a la Virgen María rosa mística y trigo acompañada de un racimo de uvas (bordadas en hilos de oro) que simbolizan a Cristo. Lleva un manto florido y adornado. Está coronada con una tiara que simboliza la potestad de la iglesia católica. Carga a un infante y sus brazos están cubiertos con un manto. El niño que carga, en su mano izquierda porta una esfera que remata con una cruz (simboliza el mundo en el que reina Cristo) y con la derecha bendice.

Uno de los milagros que la Virgen ha concedido en San Miguel, está registrado en el exvoto que se encuentra en la Capilla de la Santa Casa, donde relata el accidente de un joven que fue tropellado frente a San Francisco por una carrosa, la cual paso por encima de éste, que al invocar a la Virgen de Loreto resulta ileso.

 

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