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“El que no tranza, no avanza”

Por Antonio De Jesús Aguado

“Deme chance, le doy para el refresco, no sea así oficial dígame cómo nos arreglamos” son tan sólo algunas frases que en México y en San Miguel de Allende se escuchan al momento en que un oficial de tránsito está a punto de levantar una multa a los conductores que: no traen licencia para conducir, no usaron el cinturón de seguridad, no tienen placas o verificación, se estacionaron en un lugar prohibido, están conduciendo en estado de ebriedad o simplemente no respetaron las señales de tránsito. El acto de “la mordida” requiere de dos actores, y aunque parezca lo contrario, los ciudadanos reconocen que son ellos quienes comienzan la oferta.

De acuerdo con Transparencia Mexicana, anualmente en el país se realizan más de doscientos millones de actos de corrupción, entre los cuales se mueven más de 30 mil millones de pesos. En octubre de 2012 el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) publicó un estudio realizado en 2011. Según la página oficial del INEGI, la muestra estuvo compuesta por cien mil habitantes mayores de 18 años. Los resultados de la “Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental” arrojaron que el 91.8 por ciento de los encuestados estimaron que la corrupción se ve con mayor frecuencia en los cuerpos policíacos.

Los sanmiguelenses hablan sobre sus experiencias

Carlos Espinosa, taxista de 26 años, trabajó anteriormente en el transporte público. “Allí trabajaba por comisión y siempre estaba presionado por los tiempos, a veces olvidaba cerrar la puerta, o entregar boletos a la gente, hacía paradas para ascenso o descenso de pasaje en donde no debía, y eso me costó dinero”. Muchas veces los agentes de tránsito lo paraban en la calle, le requerían su documentación y le decían “te esperamos en la base”. Cuando llegaba a la base, les daba cien pesos. Prefería hacer eso a tener que perder un día de trabajo para ir a pagar las multas que además iban a ser más costosas. “Prefería darles dinero a ellos para que lo llevaran a sus familias y lo gastaran en ellos mismos y no al gobierno”.  Ahora que es taxista trata de traer todos sus documentos en orden para “no gastar dinero”, aunque aclaró, “cuando ellos quieren dinero, siempre van a fijarse en el más mínimo detalle”.

Alejandro López es estudiante y tiene 18 años. Argumenta que en una ocasión estaba manejando en estado de ebriedad, cuando de pronto un agente de tránsito lo detuvo. Comenzó a decirle que sería llevado a la cárcel municipal y su carro a la pensión municipal. Traía como cincuenta pesos en monedas y le pidió al oficial que lo dejara ir a cambio de esa cantidad. “Al inicio se resistió, pero luego me dijo, bueno ya vete y tomó el dinero”. Según este estudiante, actualmente ya hasta lo conocen y aunque no esté haciendo nada malo les da “para el refresco”, para que en otra ocasión no lo molesten.

La cantidad de 600 pesos fue la mordida que varias personas en estado de ebriedad tuvieron que pagar a dos oficiales de policía cuando conducían y escuchaban música a volumen alto. Según Elena Chávez habían salido de una fiesta, iban cuatro amigos y dos amigas. Sí habían tomado pero ya no lo estaban haciendo cuando los paró el policía, quien dijo que los llevaría a los separos y el coche al corralón. “Mis amigos cooperaron y le dieron trescientos pesos a cada uno”.

Luis Moreno hasta el carro perdió. Cuenta que en una ocasión estaba manejando sin placas y lo pararon. Le comenzaron a hacer una lista de todo lo que tenía que pagar porque ni siquiera licencia traía. Él dice que el agente de tránsito le pidió le diera una cadena de oro que traía en el coche “me entregó un reglamento y me dijo que la pusiera en medio, yo aventé la cadena hacia atrás del asiento y le devolví su libro y me dejó ir”. Según Luis, meses más tarde lo volvió a parar y ya únicamente le dio risa. Otra ocasión lo detuvieron en estado de ebriedad, sin placas, licencia, verificación, sin nada. “No sé a dónde se llevaron el coche, pero la cantidad a pagar era muy alta, mejor decidí venderles el coche en cinco mil pesos pero me dijeron que por las multas a pagar, ya únicamente me darían dos mil pesos”.

Agentes de tránsito y seguridad se niegan a ser corrompidos

Guadalupe Monroy ha trabajado por más de veinte años para la Dirección de Seguridad Pública, y comentó que en una ocasión recibieron el reporte del asalto a una caja popular. Los delincuentes habían escapado pero tenían las características del coche, así que lo interceptaron en la salida a Querétaro y los delincuentes le ofrecían a él y a su compañero 5,000 pesos para que los dejaran ir, sin embargo, fueron detenidos y llevados a los separos. “He conservado mi trabajo porque me he conducido con honestidad” comentó. Otro agente de Seguridad comentó que en la placita detuvieron a una banda de mujeres que se dedicaban a robar carteras y a extorsionar gente. La líder le ofreció 25 mil pesos para que las dejara operar en el área pero él se negó en todo momento a aceptarlo, ya que siempre ha pensado en la estabilidad laboral, en lo que ha aprendido, su disciplina y sus valores.

Los casos con los agentes de tránsito son en general con personas conduciendo en estado de ebriedad, quienes han ofrecido hasta 500 pesos para que los dejen ir, y aunque en algunas ocasiones se han visto tentados a caer ante la necesidad económica, han sabido librarla y tratar de hacer un trabajo honesto y transparente, ya que dicen, están para ayudar a la sociedad y no para afectarla y corromperla más de lo que ya está. Adriana Ramírez ha trabajado por 13 años en la corporación, tiene dos hijas y además se hace cargo de los gastos de sus padres. Ella dice que el sueldo no es suficiente, sin embargo, siempre van a existir otras formas honestas de hacer dinero, tiene un trabajo alterno al de agente de tránsito.

Los actos de corrupción no han sido comprobados

El director de Tránsito Municipal, Eleazar Romero dijo que aunque el salario de los agentes de tránsito no es suficiente debido a las condiciones en que lo hacen, no es un factor para que caigan en actos de corrupción. Aclaró que cuando se inició esta administración se advirtió al personal que cuando se notara un acto de corrupción se despediría inmediatamente al elemento y se denunciaría penalmente, así mismo al ciudadano que hubiera participado en ese acto de corrupción. Aclaró que se han tenido dos quejas de actos de corrupción, han sido estudiadas por el Consejo de Honor y Justicia del Ayuntamiento pero no han sido comprobadas, además en una de ellas, el quejoso aceptó que era mentira que el elemento de tránsito le había pedido dinero y que sólo quería que le devolvieran su licencia. Dijo que todo agente de tránsito debe tener un gafete de identificación y debe mostrarlo al ciudadano, si no lo porta está actuando inconstitucionalmente, porque hace acto de autoridad sin demostrarlo. Invitó a los ciudadanos a denunciar ante la dirección toda conducta inadecuada.

Gabriel Arturo Yáñez Saldaña, director de Seguridad Pública comentó que el salario de los oficiales de seguridad no está vinculado a la corrupción, aunque aclaró que si el salario fuera  mejor habría menos inclinación hacia la conducta de aceptar algo. “El salario puede fortalecer pero se tendrá que trabajar una estrategia integral de profesionalización” remarcó. Expresó también que no podía asegurar que no haya corrupción, ya que es complejo definir si los dos actores tienen un acuerdo.

Nota: Todos los nombres de ciudadanos y agentes de policía y tránsito son “supuestos”

 

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