Undoing 500 years of faulty agricultural techniques

By Alexa Fullerton and Sylvia van Dijk

In 1998 a working relationship between the Fundación de Apoyo Infantil (FAI) and the Instituto National de Investigación Agro-pecuaria de Norte del Guanajuato was cemented. INIFAP did research on no-till agriculture and the technical training of the subsistence farmers while FAI did the motivational and organizational work so that people of 100 communities participated in a network to change the agricultural techniques of the last 500 years.

When the Europeans arrived, thousands of years of careful land use practices were lost. Returning to indigenous no-till agriculture the soil reestablishes its balance, so all the bacteria, enzymes and microorganisms increase fertility. Year by year this technique increases soil capacity to retain water as well.  In the space of five years basic food production of red and black beans, corn, squash, lentils, Lima beans, garbanzos, etc., is tripled. Although the fields look messy with no straight lines and full of weeds (native vegetation) this system produces more crops and saves topsoil.

The network (labranza de conservación) is presently working on water conserving techniques and crops for grazing animals, which won’t have a damaging environmental impact. Desertification from over-grazing is an urgent problem for herders in our state.

At the request of the labranza de conservación parents, FAI simultaneously worked in the communities to train adolescent girls in modern early education practices. FAI taught the same subject matters of conservation their parents were putting into practice.

The Network of Hope (La red de la esperanza), which is made up of young girls, teaches nutrition, history of their community, identity, herbal medicine and the Rights of Children to the younger generation. They also organize recreational activities for themselves and their peers such as soccer, volleyball, dances, musical events and theater according to their interests or talents.

FAI wrote and published 10 handbooks on working with young children basing the experiences of these young girls called the Cartillas de la Hormiga (The Ant’s Handbooks). They called themselves hormigas (ants) because each one works for the benefit of the community. FAI still uses these handbooks to train local promoters.

This opportunity for the people of the rural communities to meet with each other is very important because they get to meet their peers and share experiences and knowledge, not always looking to cities for answers. This increases their confidence and self-reliance creating a more secure environment for their children.

FAI (the Fundación de Apoyo Infantil, Guanajuato, AC) is celebrating 20 years working with the children of our state in accordance with the International Convention of the Rights of the Child (United Nations 1990). FAI is a Children’s Rights (Human Rights) organization.

For more information go to our webpage: www.faiguanajuato.org or facebook: FAI.GTO, email: info@faiguanajuato.org, tel: 415.152-3686, Hidalgo 13, San Miguel de Allende, 37700, Guanajuato, Mexico, bank account number 7992805, branch office 483, Banamex.

 

La red de labranza y la red de la esperanza

Sylvia van Dijk y Alexa Fullerton

 

Fundación de Apoyo Infantil Guanajuato, A.C. es una organización de la sociedad civil, que en este 2012 cumple 20 años de haberse constituido. FAI es una organización en pro de derechos humanos de la infancia.

Para el año 1998 se había consolidado una excelente relación de trabajo entre el ingeniero Ramón Aguilar del Centro Norte del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales y Agro-pecuarias (INIFAP-CENGUA) y FAI. En la estrategia de la provisión de seguridad alimentaria para las nuevas generaciones esta coordinación de trabajo con el INIFAP fue esencial. La investigación en torno a la labranza de conservación ha logrado incrementar hasta siete veces la producción de granos básicos con lluvia de temporal, además de que es una alternativa de producción que aporta a la conservación de suelos y agua. Los promotores de FAI trabajaron la reflexión crítica en las comunidades, INIFAP apoyó con la capacitación técnica y la recolección de datos en las parcelas se hizo de manera conjunta. Después de cinco ciclos agrícolas se conformó una red de más de 100 comunidades con agricultores que cambiaron sus paradigmas en torno a la forma de trabajar la tierra. 500 años de labranza occidental, introducida desde la conquista, han provocado la pérdida de los saberes ancestrales de los pueblos originarios. Restablecer formas de trabajar la tierra en una relación de reciprocidad, cuidado y cariño por mantener el equilibrio ecológico del suelo agrícola con todas sus bacterias, enzimas y demás microorganismos es una tarea difícil. Las técnicas de labranza de conservación logran un aumento de la fertilidad año con año, sin fertilizantes químicos, pues éstos se van sustituyendo por los esquilmos y las hierbas que se dejan sobre la tierra. La red de campesinos que se avocaron a lograr la seguridad alimentaria para sus familias, se nutrió del intercambio de experiencias entre pares y fue acompañada por ambas instituciones.

En el lapso de cinco años estos productores lograron triplicar su producción de frijol, maíz, calabaza, lenteja, habas, garbanzo. A pesar de que los campos con sus curvas a nivel y sus cultivos mixtos se ven menos ordenados, estos sistemas son más productivos y aumentan el grosor de la tierra fértil.

Actualmente, los productores que siguen en relación con el INIFAP están trabajando sobre técnicas para mejorar e incrementar praderas. La cría extensiva de ganado es un factor que aumenta la pérdida de suelos y la erosión en las tierras del Norte del Estado. La irregularidad de las lluvias y las sequías sufridas en los años anteriores están obligando a una re-conversión productiva.

A petición de los campesinos de la red de labranza de conservación, FAI trabajó intensamente con las generaciones jóvenes y las adolescentes de las comunidades. Las mujeres adolescentes de las comunidades se formaron en pautas de crianza con enfoque de derechos del niño; además, se capacitaron sobre temas de conservación de suelos, reconversión productiva y seguridad alimentaria. La Red de la Esperanza fue el nombre de estas promotoras juveniles que se formaron en los municipios de Allende, Comonfort y Dolores en las que trabajaba FAI y que se autodenominaron “Hormigas” porque trabajaban de manera organizada por el bien de sus comunidades. Con las promotoras juveniles se organizaron actividades recreativas para niños, niñas y adolescentes, torneos deportivos, teatro, música y otras actividades de acuerdo a sus intereses, talentos y gustos.

FAI recogió estas experiencias y publicó, con apoyo del Gobierno Federal, 10 Cartillas de la Hormiga que sirven de apoyo para educadores/as comunitarios que deseen trabajar temas como identidad, recursos naturales, arte, buen trato en áreas rurales.

Las características comunes entre la red de labranza y la red de la esperanza son el intercambio de experiencias entre pares, el conocimiento de otras comunidades rurales, y la generación conjunta de imaginarios rurales que no tratan de imitar la urbanidad. Estas dinámicas aumentan su auto-estima, auto-suficiencia y contribuyen a generar un entorno seguro para sus hijos e hijas. Para mayor información, consulte www.FAIguanajuato.org, www.facebook.org/FAI.GTO, Hidalgo No.13, Centro, San Miguel de Allende, Gto.  C.P. 37700, Tel.(415)152-3686, (415)152-0897, info@faiguanajuato.org. Donativos: Cuenta7992805 Suc. 483 Banamex, Contamos con recibos de deducibilidad fiscal en México, US y Canadá.

 

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